thumbnail

Yanuva León: COMO DECIR CÁNTARO


Editorial Senzala Colectivo Editorial
Año: 2014

Conocimos a Yanuva León hace casi diez años, en la Feria del Libro de Venezuela cuando se presentaba el libro “Amanecieron de bala, panorama de joven la poesía venezolana” (Fundación Editorial El Perro y La Rana, 2007). Siempre con su rostro redondo, sus característicos piercings y reflejos rojos o rosados en su cabello, rojos como de sangre, como de sueños, como de una niña que no deja de jugar.
Yanuva es poeta, narradora y editora. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Durante varios años se ha desempeñado como coordinadora editorial de la Fundación Editorial El perro y la rana, especialmente de obras de los diversos géneros literarios e infantiles. Sus textos aparecen en diversas publicaciones del país, y actualmente colabora con diversas revistas y páginas web como 15 y último (http://www.15yultimo.com) y La Cultura Nuestra (http://www.laculturanuestra.com).
En 2007 fue merecedora del primer lugar del Festival Literario Ucevista, mención poesía, y del tercer lugar en el mismo concurso, mención narrativa. En 2008 fue invitada a la Feria Internacional del Libro de República Dominicana, como poeta, en representación de Venezuela.
Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías como: “Son seis” (Editorial La Espada Rota, 2002); “Amanecieron de bala, panorama de la joven poesía venezolana” (Fundación Editorial El perro y la rana, 2007); “Tierra común, antología de poetas colombianos y venezolanos” (Editorial La Mancha, 2009); “70 poetas en solidaridad con Irak y el Líbano” (Ministerio del Poder Popular para Comunicación e información, 2009); “Transfronterizas, 38 poetas latinoamericanas” (Universidad Nacional de México, 2016); y otras.
Junto a Katherine Castrillo es autora del libro de dramaturgia infantil “Las ridículas aventuras de Lord MacArrón y Lord Van Idoso”, el cual se encuentra inédito; y con Dannybal Reyes, del libro infantil “Niza y el misterio de la luz”, también inédito.

“Como decir cántaro” es su primer libro, publicado en el año 2014 por la Fundación Senzala Colectivo Editorial, dirigido por dos jóvenes pero experimentados editores como lo son Juan Manuel Parada y Dannybal Reyes Umbría, quienes con el talentoso diseñador gráfico Aaron Mundo, hicieran este libro lleno de detalles que seducen a la vista.
El poemario está dividido en tres partes: Decir memoria, decir cuerpo y decir palabra. Todos conjugados de una manera extraordinaria por su autora. Los poemas contenidos en este libro comprenden un recorrido por recuerdos, definiciones y afectos, aquellos que nos remontan al pasado para definirnos al lado de quienes queremos y nos acompañan en presencia y en ausencia.
Una niña que come piña nos abre las puertas de este libro para invitarnos a la ingesta del dulce jugo: “como decir que ella yo / que he dejado de ser hace tantas piñas y tantas manos”. Como decir que soy eso que he sido, recuerdo que bien llena los sentidos del lector a lo largo del libro con sabores, aromas e imágenes que se recrean en la vida de cada uno.
Asimismo cuando “una mujer no debe ser un calabacín” sino “nacer de sí misma serpiente contra el fantoche”, la referencia inmediata que nos viene a la mente es nuestra conocida poeta Lydda Franco Farías y sus “Poemas circunstanciales”, por ejemplo, una mujer que se nombra de maíz y yuca, madre, abuela, hermana, que se nombra cuando una a una va dejando caer sus capas en el poema “Cebollamente”, un ser que se abre ante la vida, que llora y hace llorar, en el recóndito pensamiento y sentimiento del recuerdo.

Piñas y manos

                                     A Yanuva niña

Ella sentada comiendo piña
los zapatos cortos de muñeca grande
el vestido rojo que apenas cubre el nacimiento de sus piernas
comiendo piña que una mano le alcanza
una mano como decir del recuerdo
como decir todas las manos en cinco dedos
como decir todos los relojes en ese ofrecer de piña
como decir la piña de todos
como decir que ella yo
que he dejado de ser hace tantas piñas y tantas manos
ella sentada ahora
los zapatos largos de mujer pequeña
el  vestido blanco que la cubre toda
sin comer la piña que una mano le niega
una mano como decir del olvido
una mano ya sin dedos
que hace tapa sobre su boca.


Chocolate con queso para mi nieta


Quiero soñar que soy mi abuelo
mi pie izquierdo podría ser arrecife hinchado de colmillos
oloriento a sal amontonada
el derecho no interesa

entonces yo mi abuelo
cuando enamoró a mi abuela
cuando era corazón de yuca palabramente campo
un colombiano de atol huyendo del hambre
un colombiano de plátano sin Colombia
un colombiano de frijol sin madre
una Colombia sin atol, sin plátano, ni frijol.
Quiero soñar que siendo mi abuelo
tengo manos de albañil
dos canteras hirviendo de pura herida
dos cavernas contra el aguacero
que soy oreja de perro bravo
domador de orquídeas
que me defiendo a machete
mientras doy a mi nieta chocolate con queso

para ser mi abuelo
primero he de soñarlo
porque el soplo en el dormido van naciendo aparatos
y si uno sueña camino y quiere camino junta ganas
con otros despiertos que también lo hayan soñado
que también lo quieran

ayer miré un árbol resistiendo la autopista
era un hombre que llegó de lejos
de Colombia digamos.


Nunca un calabacín

Una mujer no debe ser un calabacín
no debe dejar que gire el mundo detrás de la ventana
mirar de su lado el vidrio
querer asomarse
y solamente querer
no debe ser un calabacín sobre la mesa
mientras afuera oye el estrépito
de una cosa que sucede

una mujer debe ser una mujer
tumbar la puerta y perderse en el tumulto
abrir la boca
nacer de sí misma serpiente contra el fantoche
nacer montaña o precipicio
poema o grosería
pero no debe ser nunca
un calabacín sobre la mesa.


Mariposa de maíz y yuca


Quién pintó esta mariposa negra
entre mis muslos
que gira y abre un espiral de vértigos
que cierra las alas como para dormir
pero no descansa
esta mariposa de maíz y yuca
que huele a mazamorra fermentada
a dulzor rancio de tierra encendida
a pétalo viejo y machacado

esta mariposa oscura
que llegó de lejos mojada para siempre
noctámbula heredera de los montes
que como broche me obtura y me descubre
esta mariposa de licor originario
para ser bebida en libertad
bajo la inmensa luna al revés
de espaldas
sobre la llanura
a espasmos de cunaguaro.


Cebollamente


Era una cebolla más bien larga
enorme gota lunar sobre el mesón
tuve que mirarla
sentarme y mirar la belleza de una cebolla
la luz contra sus capas
la sombra como llorándole debajo
como llora la señora cuando pica otras cebollas
como lloran las gentes que no tienen cebollas para picar
como casi lloro yo de ver esta lágrima gigante
abandonada en mi mesón.
Imagine cuánta belleza en una cebolla que logra ser bella
no es una rosa de explícita armonía
en un perfumado jardín de aburridas rosas
es el desparpajo de un ojo que no quiere mirar
un ojo blanco solo
sobre este mesón que es el universo
sobre este mesón que es un mesón.
Recordé a Neruda
me di vuelta avergonzada.
¿Mientras contemplo atontada una cebolla
quién lucha por mí allá afuera?

(Fuentes consultadas: Revista Primera Página -https://primerapaginarevista.com/2017/03/31/poesia-venezolana-femenina-yanuva-leon-guzman/)

Etiquetas elacionadas: ,

Subscribirse por correo

Siga los artículos de actualizaciones de este blog por correo electrónico

Instagram: @edicionesmadriguera