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Mujerícola 0: Raíz Arbolada


Una mariposa; una flor que vuela.

 Indira Carpio Olivo


Por Joan Manuel García

A Angélica Guevara

Quizá en 1984 en un hospital de Caracas una flor que vuela se posó en el marco de la ventana, en el cuarto en el que una obrera de paja acunaba una niña, el arquetipo de la madre devoradora se disolvió en los ojos de Indi, de la culpa prometida no quedó nada salvo la convicción de los que si creen en las cosas.
La semilla decidió ser niña y ser poderosa, aprendió lo que pocos; la capacidad de observar. Lo aprendió día tras día, observando a la madre, el mundo y las cosas del mundo, los desastres de mundo, las maravillas del mundo. Dice tener mala memoria pero las reminiscencias se anidan en el corazón y no en el cerebro, ella siente el mundo bajo sus pies, descubre que brotan de si las raíces que más tarde la harán mujer-arbol, siente con su piel el dolor del tiempo que la atraviesa.
Le gustan la muñecas, pero las que tienen alma, las hechas por una Zobeyda, con que las niñas juegan a ser niñas y no a ser mujeres, las que significan algo, las que representan a la gente del mundo.
Su mundo, que es preocupación y dolor, la lleva a su vocación, ser periodista en la que conjuga razón y corazón, plasma con su lenguaje la verdad cruda y lapidaria.
Crece incesante su corazón, tiene un compañero y cuatro resplandores, dos legadas por la vida y dos hechas luz bajo fuero interior, en su corazón se forjan almas de luz, de su pluma corre la voluntad de la justicia.
Hoy tiene la edad a la que Cristo fue sacrificado en nombre de la verdad, su triste mirada es tan intensa como profunda, delata un universo interior singular y efervescente, cree en las cosas y las sostiene, las vive, evoca a Forough Farrojzad cuando dice:
Yo pienso que lo que realmente hace daño a nuestra poesía es la atención a la belleza. Nuestra vida es diferente. Es agresiva. Todo ello hay que agregarlo a la poesía.
Pero Indi, no advierte la poesía en su escritura, no es lo que busca, ella quiere plasmar el mundo tal cual es, denunciar siempre, apreciarlo cuando sea preciso. El dolor la atraviesa aunque no sea por el que escribe, escribe con dolor por que siente a profundidad la palabra que sostiene. Escribe con locura y deseo, como un tratamiento antiofídico contra la mordida intoxicante de la vida, que es la lectura desmedida, los eventos del día a día y la labor del periodista.
Hace poco estuvo en la ciudad del viento, rodeada de gente que la admira, un poco abrumada pues para dar afecto prefiere hacer una arepa o compartir su almuerzo que el histrionismo de los abrazos, las niñas volaban entorno a ella como flores de aire, posándose alternativamente en sus ramas, natural, directa y elocuente, su alma crece como un baobab infinito; todos vivimos bajo su sombra.

Mujerícolas

Indira Carpio Olivo, es una escritora, periodista y madre, jovial, intensa y fuerte. Escribe Mujerícolas como una serie de artículos que publicara en Desdelaplaza.com, durante un año, en que su niña Manuela estaba en la época de lactancia, prefiere la madrugada para escribir y conjuga su labor de madre y periodista, cosa que le dejara marcas en las piernas.
Para cada escrito, Indira lee e investiga de forma desmedida, dice hasta intoxicarme. Y es así que logra escribir sobre 50 mujeres en las que reescribe o graba su historia, desde su visión logra exponer una verdad transversalizada por el afecto y vitalizada por la poesía, sin que ello evoque al mito sino insistiendo neciamente en la verdad, esto tiene vital importancia pues como apunta Fernando Rísquez en Aproximaciones a la feminidad:
los poetas son los verdaderos deductores de los pueblos y de la civilización , y la poesía es la forma artística más elevada que el hombre puede representar sobre la tierra, porque es la forma afectiva en que el hombre intuye la verdad y la describe.
Siendo un texto transgénerico, maneja el espíritu del ensayo, es mordaz y poderoso, en el que se activan los artificios ancestrales del alma. Estos artículos no se limitan a describir la realidad de la madre, de la hija, de la escritora, de la cineasta, de la médico, de la cacique, de la esposa, de la obrera… de la mujer, nos hace sentirla, tiritar de rabia o afligirse de ternura, estremecerse de orgullo, sensibilizados por esta luz que nos expone un mundo en el que estamos sumergidos.
Este libro es editado por la editorial estatal El Perro y la Rana en el año 2017, su edición consta de 2000 ejemplares y cuenta con 175 páginas, en las que se conjugan los textos con las ilustraciones de Deisa Tremarias, el agradecimiento definitivo va a Giordana García Sojo, amiga de Indira y la mujer que no solo hace la introducción y edición de este libro, sino que trasbastidores lo hace posible, como lo indica la misma autora.


A todas, gracias totales.

El círculo



El efecto mariposa es aquel que nos dice que solo su leve aleteo en el Atlántico puede causar un tsunami en el Pacífico. Las mariposas son hermosas, su simetría ejemplar deja ver la perfección del número de Fibonacci o Áureo, se sostienen el aire como un suspiro evoca un recuerdo -o una premonición- pertenecen a los sueños y parecen activar las reminiscencias en el mundo.
Indira comenta que el libro surgió de forma anarquista, una editora reúne los textos, los edita y realiza un libro, la llama para pedir permiso y lo imprime, ella no escribe para eso, ella estaba escribiendo para liberarse, no prevé la magnitud que su aleteo provocará en el mundo.
En Coro una muchacha putea porque no tiene el libro, la bailarina Hilse León escucha, responde tiernamente al llamado. A los días un libro viaja de Caracas a Coro, la semilla anarquista se ha sembrado, la entropía ejecuta su programa, la lectura hará lo suyo: cambiar el mundo.
La muchacha lee, vive a momentos a Miyó, a Violeta, Simone, redescubre a Norma Jeane, descubre a Hildegaard y a Artemisia, transita las páginas disolviendo un candado en su interior, su mente se conecta con el dolor propio, busca descubrir lo que hay dentro de sí.
En mayo se reúne, inicia el Circulo de Lectura de Mujerícolas, tomando a las músicos Violeta, Janis y Nina Simone, solo 5 personas asistieron, nutrida por su contenido fue una reunión para encontrarse con la literatura, en el seno de la feminidad. Con el paso de las reuniones fue aumentando gradualmente el número (6, 8, 9, 10) llegando en la penúltima reunión a 37 personas.
Cada reunión más nutrida, en las que se reconoce la participación sostenida de la poeta Rosa Guevara, nuestros amigos Paul y Kelvin, de la cantante y periodista Daniela Primera, la cooperación de Ligda Chirinos y la gente de la casa del artesano.
Como todo proceso de estudio llegó -entre otras cosas- a las siguientes conclusiones:
El feminismo no es un movimiento en contra del hombre, ni en contra de su virilidad, entendiendo sí que posee muchísimas vertientes en las que a veces es más extremo que en otras, pero que en esencia busca concretar las luchas históricas de la mujer y que eso pasa porque el hombre histórico asuma un rol a ese nivel, no como enemigo sino como compañero igualmente oprimido en otras vertientes. Y que se llama feminismo y no de otra manera, por que es la mujer la que debe ser liberada bajo su propio influjo vital, para así alcanzar una sociedad más justa para todos.
Por otra parte, se señala que existen diferencias, que insistir que el hombre y la mujer son iguales es incorrecto, partiendo primero de diferencias biológicas: el ciclo menstrual, la fuerza mecánica, la resistencia al dolor, el desarrollo interno del niño y la lactancia materna. Y después desde el punto de vista histórico: no hace más de cien años que la mujer puede ejercer el voto, socialmente está sujeta mecanismos sociales que la incentivan a desarrollar solo ciertas cualidades para alcanzar el modelo de un rol que le fue preconfigurado y que de esto tiene un paralelismo en el hombre, que en el momento en que concibe a un niño su cuerpo le deja de pertenecer ante la ley para poder hacer lo que considere con él y que inmediatamente nacido el niño  le vuelve a pertenecer, aun cuando ese niño solo venga a engrosar las filas del olvido y el hambre en el mundo. Por esto, entre otras cosas, hay que entender que somos diferentes y que no se puede hablar de igualdad de género por que ninguna mujer puede trabajar mientras nace su hijo, sino de equidad, comprendiendo nuestras diferencias y buscando transformar los roles para que se adapten a la realidad.
Y que además, se alcanzó una consciencia del papel histórico de la mujer en los avances de la especie, donde se fue más allá de los expuesto por el libro y se habló de mujeres como Hipatia de Alejandría, Marie Curie, Emmy Noether y la descubridora del cromosoma del sexo. El aporte de las escritoras como Storny, Miyó y Forugh. Pensar en Nina Simone, su negritud y feminidad, su irreverencia y poder.
Para finalmente, pensar en la mujer de nuestro entorno, la que día a día lucha, trabaja y brega por alcanzar una nueva forma de sociedad de manera casi instintiva, y que hoy por hoy necesita develar la noche de una sociedad que no la comprende y excluye, por que es una sociedad de entes devoradores, solo acepta lo que puede consumir, así comprender que las cosas deben cambiar, ese camino es ineludible.
Han pasado 18 lunas desde que comenzó, el miércoles 12 de septiembre se cerró el círculo, en presencia de la autora, con más de 20 personas de asistencia hizo una catarsis final más no definitiva, las puertas quedaron abiertas, la lucha sigue en la palestra, se fijan nuevos objetivos se emprende un nuevo camino.

Esta vez no sangra

El viernes 14 de septiembre, se supo de un tsunami de arena, una decena de mujeres y un hombre (8 poetas y 3 músicos) rinden tributo a la mujer, Iván Gómez indicó que la asistencia al Giróscopo esa noche rondó el centenar de personas, hubo tiempo para ser madre, ser poeta, mujer, cantante y amiga, sin que ninguna estallara, a pesar de los raspones.
Adriana Peréz Gilson, hizo el honor de moderar la tarde noche. Mientras Angélica Guevara iba y venía entre la gente, recitaron Emilis, Celsa, Rosa, Jennyfer, Adriana, Mariana y Erika, intercaladas por las voces de Francys y Daniela.
Finalmente se dió paso a Indira, quien recitó 4 mujerícolas: Boca de vista, Trina, Madre e Idea, todos escucharon con atención.
La voz de Indira amansa el viento que la sostiene, su espíritu gobierna la atmósfera que la circunda y quiebra el alma de los asistentes, para hallarlas en un estado más puro y más propio, dejando sembrada su Raíz arbolada.
¿Acaso una persona solo siendo lo que por esencia es puede cambiar un poco el mundo? Sí, aquí una prueba del poder del aleteo de una flor que vuela.

Link para la descarga del libro Mujerícolas en Dropbox:  https://t.co/icIuv0KB59

Agradecimientos a Ericka García por las fotos de la galería en el recital "Esta vez no sangran".
Galería de imágenes 














 Joan Manuel García
(Venezuela, 1990) Ingeniero químico egresado de la UNEFM, escritor joven, miembro del consejo editorial del Sistema de Editoriales Regionales Falcón adscrito a la editorial  el Perro y la Rana. Organizador y fundador de la Feria Falconiana del Libro (FEFAL), mantiene el blog personal joanmanuelgarcia.blogspot.com.
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