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Rafael Rossell (1940-2018)


Nació en El Hato el 31 de marzo del año 1940. Fue licenciado en Historia por la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de los Andes (1973); Magister en Historia de por Colegio de Estudios Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (1984). Perteneciente al Frente Guerrillero "José Leonardo Chirino" en las montañas del Bachiller hasta el año 1968, cuando se produce la desmovilización del frente, Diputado al Consejo Legislativo del Estado Falcón en el año 2000 y Diputado a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela en el período 2005-2010. Miembro de la Revista Literaria "Talud" en Mérida. Su obra literaria ha sido publicada en diversos diarios y revistas nacionales y extrangeros. Publicó "Relatos en cualquier tiempo" (Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes. Mérida, 1993), "Canto a Edith Piaf" (Ediciones del Vicerrectorado Académico de la Universidad de los Andes. Mérida, 1996.), "Proa al norte" (2004), "Caravanero. (Ediciones Libros Blancos, Fondo Editorial del Estado Falcón – INCUDEF. 2006) y "Canto al amanecer" (Fábula Ediciones 2012).



De “CANTO A EDITH PIAF (Selección)”



III




Entonces

Edith

Uno te escribe

En tiempos de ciclones

Destrozando la costa

Uno ve las bombas

Caer sobre Bagdad

Parecen los fuegos en

La Plaza Tienamen




A los mexicanos quemando

La pólvora en sus grandes fiestas




Como no voy a estar tan triste

¿Edith?

Si las bombas están cayendo

Sobre Bagdad

Y los cohetes

Sobre Jerusalén

Y

Esta mañana

Quién sabe cuantos

Murieron en el Jordán

Y en las zonas

Ocupadas




V




Edith

Uno mira ese lago

Y vienen los recuerdos

De los viajes

De la isla de Providencia

O la isla de los mochos

Porque

Parece ser

Que todos los hombres

De mi pueblo

Allá por los 30 o por los 40

De este siglo

A ella fueron a parar

Buscando empleo

Uno sabía de San Lázaro

Y de los bagres

Mira

Que se contaban cosas tristes

Y alegres

Y de los viajes que a mi

Me parecían tan largos y distantes

Porque entonces no conocía a Marco Polo

Ni a Sandokán

Y mucho menos

Conocía a los cronistas

Uno miraba al lago

Y




VI




Aparecían torres y más torres

Y más torres

Y unos tipos raros y colorados

Musiúos los llamaban

Y

Uno veía las piraguas

Y en las noches

Un relámpago enorme

Lo abarcaba

Todo




Por eso

Pequeña Edith

Uno te escribe

Y

Trae los recuerdos

De piratas pescadores

Y bandoleros




VIII




Dame tu vino pequeña Edith

Ando sediento

Ando rodando en estas tabernas

De botiquín en botiquín

Así se llaman en mi tierra

Oye el grito de los argelinos golpeados en el Metro

Dame el dolor de tus mujeres caminando en la noche

Nada absolutamente nada me importa

Cómo extraño mi tierra lejana

Dame los aires de Paraguaná

Quién estuvieras en sus playas quién estuviera




IX




Dame pequeña Edith

Los cantos de los Dioses

Caminemos buscando los sueños

Búscote pequeña en la mañana

Déjame escribirte

En estos tiempos de incendios

Y de sol incandescente

Dame tu amor pequeña Edith

Para vivir

En este mundo de negros nubarrones




X




Pequeña Edith

Sigo buscando la paz con ansiedad

Mira cómo muere la gente

Sin embargo, la tormenta y la guerra se desatan

Mira cómo mueren los niños

Mira cómo mueren los niños

Pequeña Edith mira cómo mueren los niños

Cuando un nuevo milenio está naciendo




XIII




Uno te canta Edith

Eres un símbolo

Entonces te seguiré cantando

Dame los aires de Francia

Tú Edith

No viste los ríos llaneros desbordados

Ni oíste un solo de arpa del indio Figueredo

Tú Edith eras

Ángel y demonio

Te encontré

En una noche de neblina y farra

Entonces qué más queda

Pequeña Edith qué más queda.





De “CARAVANERO (Selección)”





I




Vagué en la noche

Tigris arriba

y

miré el cosmos




La brisa del desierto

traía tu perfume

Regresé a la ciudad




A lo lejos se oía una música extraña

Caminé

y

muy cerca te encontré vagando




di gracias a los dioses

nos miramos

y

tus ojos parecían

carbones encendidos




III




Duras las noches

Babilonia parecía

un

hormiguero

se oían todas las lenguas conocidas




un caravanero habló

en

una lengua extraña

que

no entendí

La babilónica me dijo:

viene

de una tierra

más allá del océano

donde las serpientes devoran

a

los hombres

y

el sol quema las naves




ha traído unas semillas raras




él me dijo

que

los dioses

hicieron

los hombres

de maíz




Bebí

algo raro




que el hombre

venido

de más

allá

del océano

me

ofreció

amanecí tirado

en una

de tus calles

Babilonia

y

a mi lado encontré

un

pan extraño

el hombre cobrizo

me dijo

es nuestro pan

y

los dioses hicieron

el

hombre de maíz




VI




Caminamos varias noches seguidas




La caravana

se guió




por las estrellas

después de muchas noches

llegamos

a

un oasis.




Comimos dátiles

y

queso

de

cabra

entonces

me acordé

de

tus enormes

y

hermosos senos




mujer de Babilonia




VIII




Vengo de muy lejos me dijo el hombre cobrizo

Veo el futuro




Sobre esta tierra caerá

una lluvia de fuego




los niños y los guerreros morirán




Viviremos

en grandes hoyos en la tierra

y

los invasores encontrarán la muerte




sus cementerios

serán los trigales del Éufrates

y en tus riberas

se esparcirán los cuerpos




Hombres extraños

profanan nuestra tierra sagrada

y en nuestros campos

encontrarán la muerte







IX




Seguí conversando con el hombre cobrizo

Y me dijo

Vendrán repartiendo dolor y fuego

en sus pesados carros

esparcirán metralla y fuego




Nuestros guerreros

enfrentarán sus naves voladoras




Y en el desierto encontrarán la muerte
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