Entrevista realizada por Jair Gauna

Fotos de Katherine M. León - @kathmika

Victoria Mallorga es una escritora limeña nacida en 1995, que en la actualidad ejerce una carrera consolidada como docente de Literatura en su Alma Mater —Pontificia Universidad Católica del Perú— y participa de un entorno literario donde interactúa junto a otros artistas contemporáneos. Llegué a ella a través de las distintas publicaciones que tiene en la web, como en La curva dorada de los parques y Revista MOLOK, y la verdad es que quedé fascinado por las influencias detrás de sus poemas, la musicalidad de los versos y los distintos tópicos que sugiere, sin imponer una voz exclamativa ni alzar banderas.
La contacté de inmediato en redes sociales y la invité a una entrevista, con la seguridad que Revista Madriguera me publicaría; y si la mala suerte se presentaba, el texto terminaría en mi blog con la diagramación más decente que se me pudiese ocurrir. Pero tal parece que la entrevista se ha salvado de ese fatídico destino.
La tarde de la entrevista nos vimos en el Parque Kennedy de la ciudad de Lima, vestía saco fucsia y pantalones negros con estampado florido que iban muy bien con su personalidad jovial. Enseguida congeniamos e inició la entrevista de forma espontánea, mientras buscábamos un ambiente callado para grabar su voz y evitar las distracciones. El calor del verano nos agobió tanto que fuimos por unas gaseosas que no estaban lo suficientemente heladas, y luego caminamos hasta Larcomar, a ver el sol descender sobre las aguas del Pacífico. Los fragmentos de su obra en esta entrevista corresponden a poemas que disfrutarán en el poemario Albión, que saldrá en marzo por Alastor Editores. 

Sobre sus lecturas actuales

«Ahorita estoy leyendo Orlando de Virginia Woolf y acabo de terminar Amok de Stevan Sweig. Estoy tratando de diversificar un poco mis lecturas porque últimamente he estado leyendo solamente a algunos autores que me interesan desde hace tiempo, como Manuel Puig o Pedro Lemebel quien literal fue [risas] el eje de mi tesis… Hace mucho tiempo que Virginia Woolf me encantaba, he leído aquí y allá sus cartas a Vita Sackville-West, me parecieron fascinantes, es una sensibilidad bien particular. Hay una parte hermosa (no recuerdo textualmente las palabras) pero era sobre añorar a una persona. Hay que leer a Virginia Woolf. Estoy metida en Orlando y es curioso porque tiene un concepto bien interesante, un tío que a los 30 años de la nada se conforma una mujer, y cómo cambia su vida a raíz de eso. Es curioso. El estilo es un poquito denso, francamente un poco lento para mí, pero ahí vamos leyendo a Virginia Woolf de nuevo».

¿Además de poesía?

«Aparte de poesía, cuentos. Cuando era más pequeña escribía solamente cuentos. Era muy fan de los cuentos porque de una u otra manera, tiene mucha familiaridad con la poesía. La poesía tiene una inmediatez que con los cuentos no sucede, pero hay relatos donde hay autores jardineros, autores arquitectos. Supuestamente hay algunos autores que hacen planes, hacen outlines, esquematizan qué va a suceder. Eso no me pasa [risas]. Entonces cuando escribía cuentos era muy cómoda en ese sentido. Nacía de un concepto base y era ver a dónde me llevaba».

Sobre el colectivo Verboser

«Verboser básicamente lo comienza Luís Martín que es uno de mis amigos más intimos. Es un proyecto que buscaba en el momento (finales de 2016 o principios de 2017) pero en realidad yo veo surgir a Verboser porque me llamaron para el primer número. Colaboré como poeta, pero en el segundo número como editora. El proyecto mayor es publicar más voces juveniles porque en ese momento sentíamos que en Católica misma no había muchas personas que prestaran atención a las nuevas voces que estaban surgiendo. Era también una forma de permitir que llegaran más voces al discurso público. Eso fue parte de lo que nos impulsó en el segundo número... a descentralizar la revista, tener autores de otras ciudades, y justamente también explorar un poco el límite entre lo escrito y lo oral, los cantos, por ejemplo, que pueden ser tan marginalizados, pero que en realidad son parte de la literatura. Hemos tenido una especie de hiatus el año pasado, pero este año ya nos venimos con fuerza. Ya estamos planeando cosas para el tercer número y cómo lo vamos a sacar».

Exploración del amor queer

«Honestamente no sabría decirte cual es la reacción (del público a mi poesía de amor queer). Albión recién sale en marzo, finales de febrero o marzo. Vamos a ver cómo va. Me interesa el amor queer porque (honestamente, no lo voy a decir como axioma) las comedias románticas son tan cliché, y siento que el amor heterosexual es la normativa muchas veces, hay gente que no reta el discurso principal. Por eso tenemos comedias románticas tan aburridas, porque la gente no quiere explorar más allá de una historia de amor cómoda. La verdad es una tristeza porque siento que hay narrativas heterosexuales que podrían ser más interesantes que las clásicas. En parte, las narrativas queer tienen un tiempo distinto, porque grandes avatares están resumidos por una visión heterosexual de la vida, particularmente en el caso de mujeres, porque son avatares como casarte, reproducirte, tener una familia, hijos y ¿Luego? Creces, mueres. Siento que hay avatares más que todo reproductivos, que no siempre se repiten y no tienen porqué repetirse en los hombres heterosexuales.  Siento que luchas como el matrimonio homosexual (están bien) pero al mismo tiempo, ¿por qué queremos meternos estructuras heterosexuales? En general es un tema que me interesa mucho, y tiene que ver con mi identidad».

¿Poesía como activismo?

«No realmente. Esa es una cosa que descubrí en un taller que llevé hace años en la Católica. Yo soy muy feminista, pero mi poesía no es visiblemente feminista, he intentado escribir poemas que sean textualmente feministas, pero no me salen, es como si escaparan un poco las palabras. La poesía no es activismo, pero siento que se filtran cosas en las que crees. Entonces obviamente alguien que es feminista, de una u otra manera tiene una sensibilidad particular para retratar mujeres. No diría que la poesía es activismo, pero sí diría que hay rasgos de nosotros en los poemas, nuestras series de creencias se filtran».

Sobre la religión

«Me interesa la religión desde muchos ángulos. He sido criada católica y hasta cierto punto, diría que todavía creo. Pero en nombre de la religión se han cometido barbaridades infinitas, entonces siento que la religión es algo que puede brindar mucho consuelo a muchas personas, pero es algo que hay que tomar con pinzas.

La religión puede distorsionar tu visión de la vida de una manera severa, en especial con respecto a la sexualidad y la mujer. Hay gente que no da un paso atrás y piensa, ¿qué pienso yo más allá de la doctrina que he recibido toda mi vida? Hay gente que pierde su identidad sumergida en la religión, porque la religión tiene esa capacidad, de borrar partes de ti. Es un arma de doble filo».
Feminidad en la colonia
yo no tengo tanta suerte.
mis semillas se pudren en el viaje,
el olor a muerte vegetal lo permea todo.
silena, temo que seamos semejantes:
sin rostros, de espaldas,
volviendo a partir.
(Fragmento de "Primero, la colonia")

«Te soy franca: la saga de Silena es una exploración de mi infancia. Tenía que ver con el viaje, porque justo en el poema que mencionas yo me mudé mucho cuando era pequeña, y mi mamá siempre sembraba plantas en cada lugar nuevo al que llegábamos. Muy interesante porque se puede interpretar como una crítica a la necesidad de sembrar raíces, a pesar del cambio».

Silena y Albión

«Silena no es un alter ego, porque no es necesariamente una voz con la que me identifique. Pero es un Tú necesario. Silena es el referente, la mujer que permite que se arme el discurso. Varios de mis poemas dependen de tener un Tú. Mi poesía se debate en una introspección que inevitablemente se vuelva al Otro. Para mí, justamente, Silena es una Otra porque no puede ser un referente, no representa a todas y otras, sino a todas y a nadie».
me escondo y te hallas
espalda contra espalda respiramos
a contratiempo
té y desconcierto, Silena
quiero tu alma antes que la mía
deseo intrusivo
deseo de que seas
y mis horas sean tuyas
y las mías
sean claras
sean calladas
(Fragmento de "Los años de la república")
«Albión es el mito. Siempre me han interesado los mitos fundacionales, qué es lo que crea una tradición, una historia, una cultura. Albión es el nombre de la Antigua Inglaterra, de Camelot y las Leyendas Arturicas. La Albión antes de ser. El mismo poemario es un viaje desde antes de la Historia hasta el momento presente».
albión
no necesita un cuerpo
para besar mis manos
su boca toca las notas
que me envía desde el tiempo
(Fragmento de "Homínimo")

¿Qué es el tiempo?
todas las tardes que desperdicio se hacen tuyas,
así como apropias cada paso que mi suerte corta por los
tobillos
(Fragmento de "Los años de la república"
«El tiempo es algo de lo que rehuyo. Es tan subjetivo. Albión es la idea de un viaje, que no es espacial sino temporal. No hay cosa que refleje más el tiempo que el pasar de un día, el cambio de las horas, el cambio de las estaciones y en cierta manera es como el final de un romance. Comienzas a precisar menos el tiempo, planeas menos el futuro. Siento que precisar el tiempo es un símbolo de permanencia. Mientras menos precisas el tiempo, mientras más desdibujas las horas, es como si estuvieras tratando que todo sea más suave, que duela un poco menos. Por eso hay poemas que tienen temporalidad más definida y otros que ya menos».
Agua, mar, oleaje
soy, por tanto, la marea creciente
(Fragmento de "Oleaje")
«Me gustan mucho las imágenes del agua, porque tiene significados variables. El agua en Oleaje es olvido, es tan profundo y tan desconocido. Siento que (no diría un valor fijo pero) es fluctuante, algo primal, primogéneo. Puede significar tantas cosas».

La ciudad en tus poemas

«Siempre he amado Lima un montón. Viví un largo tiempo en el Norte, porque la familia de mi padre es de allá, y siempre quise volver a Lima. Era de esas cosas, que cuando termine la secundaria voy a regresar a Lima, y voy a estar allá y quedarme toda la vida, y por A y B motivos, no siempre me he quedado. Pero siempre está esa nostalgia, tiene más retazos de tus memorias que otros lugares. Es curioso porque recién este año se cumplen años equivalentes entre los años que viví en el norte y los años que viví acá, técnicamente tengo allá un montón de memorias. Pero eso tiene que ver con la voluntad humana, cuales son los lugares a los que realmente queremos aferrarnos. Hay un poema en Albión que se llama Sala de Espera, y hay un verso que dice "Señorita Desarraigo", y de una u otra manera es el primero de Albión porque es un poema a mí misma. Soy desarraigada con mis afectos, pero es porque uno de los más grandes rasgos humanos está en poder decidir a qué nos aferramos. Hay gente que habla de emociones que uno no puede evitar, que surgen y no hay como cerrarlas, pero en realidad uno de los grandes actos de la mente humana es decidir a qué aferrarnos».

A los nuevos escritores

«Leer: es la recomendación típica. Hay algo que nos pasa mucho, especialmente cuando has leído un montón y luego paras, comienzas a interesarte por otras cosas. Pero cuando uno llega a un punto de confort, comienzas a leer solo cosas que sabes que te van a gustar. Llegas a un punto que dices: me gusta este, este y este autor, este género y este género, y chau al resto del mundo [risas]. Te hace menos aventurero en tus lecturas, siento que cuando uno recién comienza a leer, vas a abandonar un montón de libros, vas a quejarte y sufrir, algunos (libros) te van a dar literal asco, pero hay que terminarlos, y hay que ser críticos sobre ellos».




Jair Gauna Quiroz
(Coro-Venezuela, 1992) Co-fundador de "Enemigos Desconocidos". Escritor, artista conceptual y curador de arte. Autor de más de una decena de ensayos de crítica de arte y filosofá en museos, galerías y publicaciones digitales. Además fue finalista del II Concurso Internacional de Cuento Breve en México (2018) y el Premio Palindromus de Cuento (2018).

Madriguera es una revista literaria hecha en Venezuela por Ediciones Madriguera. Una casa para encontrarnos, vernos a los ojos, leernos, escucharnos, reconocernos y tomarnos algo juntos en torno a la literatura, ese tejido de sensaciones, ese aglutinante de pueblos.

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