Una reseña histórica de la extinta Sala Regional de la Cinemateca en la ciudad de Coro, sus visitantes, proyecciones y memorias.

Memoria de la sala regional Cinemateca Coro


Una reseña histórica de la extinta Sala Regional de la Cinemateca en la ciudad de Coro, sus visitantes, proyecciones y memorias.




(…) “La única escuela de cine es ir al cine y no perder el tiempo estudiando teoría en una escuela. La mejor escuela de cine en el mundo es la cinemateca de París”.
Bernardo Bertolucci

Por Luis Bautista

Era el año 1936 cuando el cinéfilo, coleccionista y crítico de cine Henri Langlois funda la Cinemateca Francesa siendo la primera en el mundo. Esta especie de museo desde entonces ha tenido como labor: exhibir, conservar y restaurar las obras fílmicas más representativas de todos los tiempos, así como también la documentación, investigación y formación cinematográfica.

Henri Langlois.

Por fortuna nuestra, en aquel país donde el amor está en cada esquina se encontraba una venezolana estudiando cinematografía, esta mujer es Madame Cinema, Margot Benacerraf, quien pensó crear un templo parecido en su país natal, es así que en Mayo año 1966 fundaría en Venezuela la “Cinemateca Nacional”.

Madame Cinema: Margot Benacerraf.

A continuación en un abrir y cerrar de ojos pasaron cuarenta años para que en nuestra histórica ciudad la “Sala Regional Cinemateca Coro” abriera sus puertas el 28 de Julio del año 2006 con la proyección del film colombiano “La pena máxima” (Jorge Echeverría/2001); estuvo ubicada por la calle Zamora en un espacio anexo a la parte posterior del Teatro Armonía, frente a la UNEFM Los Borregales. Este evento fue registrado en el periódico además de la memoria de unos pocos que asistieron a la primera función, el archivo cuenta lo siguiente:
(…) Abrió sus puertas el pasado viernes, la sala de cine independiente de Coro. El corte de la cinta fue hecha por la primera dama del estado Stella Lugo de Montilla y la Directora General de la Fundación cinemateca Nacional Mónica Lugo con la presencia de un numeroso grupo de falconianos. Lugo resalto que este espacio de sala se viene dando como una política del Ministerio de Cultura, de regionalizar la cultura cinematográfica, con la meta de tener en todos los estados del país una sala de cine independiente. La programación de la sala será diversa, ya que esta sala se podrá disfrutar de expresiones cinematográficas diferentes al cine Holliwoodense que se presenta en las salas de cine comercial del país. Toda la familia podrá visitar estos espacios, porque los niños los días domingo no pagan y la entrada general será de tres mil bolívares y la preferencial dos mil.
(Diario Nuevo Día, 01 de Agosto 2006)
Seguidamente de la apertura de la Cinemateca nacería en algunos corianos el hábito de asistir hipnotizados hacia aquel pequeño templo del séptimo arte. Quienes conocíamos de su existencia a principio de mes buscábamos la revista que traía una hoja con la programación durante treinta días en dos funciones, 5pm y 7pm de lunes a sábados y los domingos a las 3pm y 5pm. En esa revista se comentaban las películas a pasar, temas como festivales, muestras, cineastas, géneros, estilos, movimientos, historia del cine universal de todos los tiempos, entrevistas, formación, archivo fílmico y otros.
Pocos tuvimos el placer de ir a la mejor escuela de cine que pueda existir y recordamos ese espacio con nostalgia y cierta indignación. No olvido lo lamentable que era la hostilidad de los funcionarios hacia el público, o los pretextos para no proyectar e irse antes de tiempo sin cumplir su trabajo. Pero yo al igual que otros cinéfilos les persuadíamos para que cumplieran con su labor de suministrarnos nuestra acostumbrada dosis de droga sintetizada en sonidos e imágenes en movimiento.
Aquellos que alguna vez fueron a ver una película en la cinemateca recordarán que había una pequeña taquilla exterior donde nos daban el boleto gratuitamente o lo comprábamos cuando eran películas de estreno; al lado de la taquilla estaba la puerta de entrada y a su izquierda una cartelera donde se colocaba el póster de alguna película que estaba proyectándose, acto seguido entrábamos a un pequeña antesala donde habían unas sillas para sentarse mientras iniciaba la función y observamos las paredes decoradas con unos carteles enmarcados. Más adelante, una puerta grande nos trasladaba a una sala totalmente cerrada, con aire acondicionado, ochentas sillas negras acolchonadas, el proyector colocado en el techo de la sala, y al frente la pantalla donde el mundo onírico se exhibía. Este espacio lo dividía una pared donde estaba el cuartico con el sujeto que operaba el proyector digital, la computadora y sistema de audio.

Una vez en la sala de hipnosis comenzaba la función y yo atento al sagrado rito me diluía en esas imágenes y sonidos, escapaba de la realidad, viajando en el tiempo y espacio fílmico, podía ser quien deseara ser, hacer lo que me diera la gana, soñar, llorar, reír, temer, enamorarme; al extremo que la Cinemateca de Coro fue el refugio de un desamor tan real como la vida misma. También por culpa de la Cinemateca vi placenteramente el cine venezolano y latinoamericano anterior a mi nacimiento y el contemporáneo que no llegaba a las multisalas, o el cine de autor, cine de culto, cine mudo, cine en blanco y negro, cine clásico, cine independiente inglés y norteamericano, cine europeo, cine soviético, cine iraní, cine asiático, cine africano, cine universitario hecho en Venezuela, cine de animación, cine experimental, cine comunitario, festivales, muestras y muchos documentales donde miraba las diversas culturas y realidades del mundo. En las funciones de la cinemateca consumí todo el cine que necesitaba, fue realmente una escuela.
La mayoría de las películas las vi solo y en ocasiones había algunas personas (nunca más de diez), entre ellos el infaltable cinéfilo Héctor Cuartín y Alejandro García con quienes comentaba la obra que acabamos de ver o la situación de nuestra Cinemateca. Al igual que mis colegas yo sentía tristeza porque esta sala no era apreciada con la asistencia de espectadores que merecía. Aunque no era mi trabajo, al igual que otros, me llevaba varias revistas y programación para repartir a la gente, a mis panas y compañeros de la universidad con la intención de difundir la existencia de la sala y en consecuencia aumentar el número de espectadores. Aunque confieso que me sentía privilegiado al estar yo únicamente frente a la pantalla, como alguien que no desea compartir su amante.
Jamás olvidaré que en la Sala Regional Cinemateca Coro el documentalista Patricio Guzmán ofreció una clase magistral donde estuvieron cineastas Venezolanos y de diversos países del mundo durante el II Festival de Cine de los Pueblos del Sur en el año 2008, desde ese momento me interesó realmente dedicarme a la exhibición independiente y realización de cine documental. 
A pesar del tiempo en mi memoria aun habitan las palabras con las cuales el documentalista chileno describió a Coro:
“En esta ciudad el tiempo se detiene, tiene otro ritmo, otra velocidad, uno ve la realidad como si fuera en cámara lenta”
Pero tan rápido como en un abrir y cerrar de ojos el tiempo siguió su rumbo y sorpresivamente nos enteramos que nuestro cinemático templo cerró sus puertas después de tres años de funcionamiento, un hecho traumático para algunos Corianos, esto ocurrió un 25 de Diciembre de 2009, en consecuencia el Colectivo Cultural Agua é Lluvia solicitó una respuesta ante el fatal hecho, por su parte la FCN (Fundación Cinemateca Nacional) alegó que era debido a “problemas en la infraestructura del edificio, lo cual ponía en riesgo a los usuarios de la sala”, y añadían que “aprovechaban el vencimiento del contrato con la cooperativa para trasladar la sala a un espacio seguro y donde no se cobre alquiler por el mismo”, con la intención de volver a “activar la sala con camaradas que comprendan la importancia del cine liberador en el proceso de construcción del hombre nuevo”, y terminaba dando la bienvenida a la “Brigada de reactivación de la Sala Regional Cinemateca Coro”.
Tomándoles la palabra a la FCN ese mismo año el Colectivo Agua é Lluvia se activó en buscar algunas opciones de espacio para reactivar la Cinemateca proponiendo entre ellos el actual Cine Miranda que cuenta con las condiciones adecuadas para proyecciones cinematográficas, pero dicha propuesta fue omitida. 
Paralelamente el cinéfilo y crítico de cine Alejandro García -quien fue a la Sala Cinemateca de Coro desde su primera función hasta su cierre- indignado escribió en el periódico una nota titulada “Un año sin la Cinemateca Regional (a propósito del día del cine nacional)”
(..) “La corta vida de la sala regional de la Cinemateca Nacional fue para mí una experiencia única donde la mayoría de las veces la película era exhibida para mí, no por causas especiales del día ni por que este columnista goce de algún título nobiliario, nada de eso, el insólito hecho se debía a la desmedida indiferencia que el personal asignado a la sala regional sentía por el cine, ninguno.(…). Hasta el día de hoy ningún organismo público regional se ha volcado serio y responsablemente a exigir que nos sea devuelta la sede regional de la Cinemateca Nacional para ser reorganizada y reorientada en función de la verdadera única misión de una revolución cultural; educar a su pueblo. Bolívar nos recuerda siempre que “lo que se destruye es inútil a todos”; es tiempo de construir, comencemos por nuestra conciencia. (Séptimo Cielo/ Diario Nuevo Día, 29 enero 2011, página 22) 
Pasaron cinco años desde el cierre de la Cinemateca de Coro y transcurría el año 2014, en la ciudad de Caracas se realizaba el Foro del Cine Venezolano, en este evento los representantes de la FCN invitaron a la Red Popular de Cine y Audiovisual de cada región para elaborar sus respectivos informes a fin de solventar los problemas que afrontaban sus Salas Regionales, pero todo fue un infructuoso discurso institucional ya que transcurrieron cinco años más desde que fueron entregados dichos documentos, a continuación llegamos al 2019, la FCN tiene otras autoridades pero nosotros seguimos sin Cinemateca en Coro. Es así que en un parpadeo ya van diez años desde que nuestro cinemático templo cerró sus puertas y quién sabe si algún día vuelva abrirlas, paralelamente continúa latente mi desamor.
Esta nota de nostalgia concluye manifestando que el cierre de la Sala Regional Cinemateca Coro reduce drásticamente la escena cinematográfica de la ciudad, impidiendo así el acceso de la colectividad al cine nacional, pero también al latinoamericano-caribeño y universal independiente, de interés artístico y cultural, un cine menos comercial, con una programación de calidad, también a un cine acorde a nuestras realidades, necesidades e imaginario, el llamado “Tercer Cine” ajeno al imperio Hollywoodense. 
Aunque en Coro siempre han existido otros espacios alternativos y no convencionales ninguno de ellos brinda la diversidad fílmica, ni la comodidad y calidad que ofrecía la cinemateca. 
También señalamos que hoy más que nunca es fundamental contar con la Cinemateca ya que en la ciudad existe la carrera TSU en Artes Audiovisuales de la UNEFM, así como también, Cinematografía y Producción Audiovisual de la UNEARTE. Por otra parte ha aumentado la cantidad de productores audiovisuales independientes, quienes junto a los estudiantes merecen un espacio ideal tanto para exhibir sus obras como para su aprendizaje, sin olvidar el derecho a la diversidad cultural que demanda habitantes y visitantes de Coro en general. Así mismo la reactivación de la Cinemateca contribuiría a dinamizar el espacio público. Por ahora algunos sueñan con el retorno de nuestra Sala Regional Cinemateca Coro.
Tal vez de tanto soñarla se vuelva realidad.

PD: LEY DE LA CINEMATOGRAFÍA NACIONAL (2005). 
Artículo 23. Las salas de exhibición cinematográficas son áreas de naturaleza cultural y recreativa. Las entidades públicas y privadas, nacionales, estatales y municipales, promoverán e incentivarán su construcción y conservación en beneficio de la colectividad.


Luis Bautista
Es productor audiovisual, perteneció al colectivo cultural "Agua e' lluvia". Actualmente se desempeña como promotor de cultura en INCUDEF. Ha impartido talleres entorno a la producción documental. Obtuvo una Beca de Estímulo a la Creación Literaria por parte del CENAL en el 2018.

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