Reseña de José Miguel Navas sobre este poemario que ganó el X Premio de Poesía Federico Muelas 2018, Cuenca España. 

La Carencia de Jorge Vessel: del ritual animal al símbolo humano


Reseña de José Miguel Navas sobre este poemario que ganó el X Premio de Poesía Federico Muelas 2018, Cuenca España. 




avísale a tu piel
que yo
y el resto de mí
tenemos una forma
primitiva
de venerar los que nos une
Jorge Vessel

Por José Miguel Navas

Twitter: @alasfatales 

jmcoxcofer@gmail.com

Definitivamente la energía que mueve a la poesía es mágica, de la nada, llegan a tus manos libros que roban tu aliento, te desubican, te ordenan, inquietan tu mirada. La poesía siempre viene con los otros, estos lectores que, pueden ser otros poetas, o simplemente instrumentos de un ángel para guiarte hacia el hallazgo.  La Carencia  llega a mis manos gracias a la poeta María Gabriela Lovera, días más tarde Carmen Leonor Ferro me platica de Jorge, –no fue casual– ambas escritoras guardan relación con la poesía de Jorge. Los tres, inauguran una tradición inédita, la de los símbolos, objetos y hombres, invocan a dios desde lo abstracto, la eterna inquietud por ellos mismos.
Tomada de https://www.elnacional.com/papel-literario/la-carencia-de-jorge-vessel/

La carencia de Jorge Vessel, es un poemario que evoca, el movimiento certero por insistir en la búsqueda del origen personal, ver el alma de la casa, cuerpo casa, alma casa, y familia casa, entender nuestro sitio en cada templo. Cuyo primer referente es sin duda –la casa– pero mas allá de la casa como arquitectura. Me llama la atención su impulso dramático para darle lugar a cada latido de la mente, desde una espiritualidad tacita, el autor encuentra respuestas, con fuerza clarividente dice: en tus leí/ la fortuna/ de los que huyen de si/. Es sabio que toda huida termina con el encuentro, la verdadera unificación, la ineludible sensación de respuesta: /como mi madre/ me alzo antes que el esposo/ hiervo la leche/mezclo la avena/cuelo el café.

Este libro de poemas recupera la voz erótica de la mujer niña, de la primera sed, del primer aullido, toda experiencia de vida es sensual, me resultan estos poemas preciosos, son el aliento, para el néctar de los días. Resucita a Eva, Agar y a toda deidad femenina –nuestra madre– y limpiante cuando tomamos vuelo ocurre: el primer gemido es limpio/ sin palmas que lo amordacen/ el segundo trae sabores/ que duran en el aliento/ el que precede al silencio/ lamenta cada nudillo.

Amo la limpieza de este libro, amo su femenina forma, su brevedad, sus blancos, los espacios entre verso y verso, amo los comienzos y finales de cada poema, contundentes –como la vida misma– basta un corazón/para desatar una guerra/ en su carencia Jorge recupera cada signo de la casa, del prefacio de sí mismo, el gen de este poemario, es preciso, claro, su origen animal no es animal sino humano. la noche que naciste/ mudé/ la pie.

No existió nadie más ideal para entender la carencia que Clarice Lispector, escritora, que dedicó toda su vida a encontrarse con la sustancia de las cosas, supo decir amor mío, no temas la carencia: ella es nuestro mayor destino. Jorge toma de mantra a Clarice y disfruta la carencia, crea palacios para guardar corazones, almas y cuerpos, supera su cuerpo casa, se unifica al hombre de las cosas, mujer todo, sus poemas nos hacen aprender, o recordar que la carencia, da sentido a nuestras vidas, nos da el temple para iniciar el viaje espiritual que nos conducirá al otro mundo –el interior– y nuestra erótica no será esfuerzo, en ella, los votos se olvidan. Libres siempre.

Les comparto algunos poemas de la carencia:

como miel que cae
hacia arriba
esperamos
nuestro castigo
paciente
               mente

*

recuerdo el dolor
mas no el conjuro
recuerdo la luna
las orquídeas
un billete de lotería
terminado en trece
cuando me volví mujer
los hombres hacían la guerra
bajo mi ventana
*
Cuando crezca
quiero recorrer esta tierra
en la gloria que antecede
al alba
ceder mi cuerpo ácimo
al fervor tumultuoso

bautizar hombres
para hacer vino
de su sangre
cuando crezca
quiero extirpar la culpa
que acompaña
al extravío








Jorge Vessel (seudónimo de Jorge García; Caracas, 1979)
Es escritor, traductor e ingeniero. Autor de los poemarios Pájaro de Cuero Negro (CELARG, 2004), galardonado con el Premio de Poesía Fernando Paz Castillo (Venezuela), y La Carencia (2018), ganador Premio de Poesía Federico Muelas (España). Sus poemas han aparecidos en importantes antologías hispanoamericanas como En-Obra (Equinoccio, 2008) yCuerpo Plural (Pre-Textos, 2010), así como diversas revistas literarias. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa de New York University.


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