Poemas de Tahis Goretti Urdaneta de Gouveia




Rostro


Dentro de la falda
 cae el cielo  
la luna rueda en el vientre 
es vino en la noche
 
el espíritu 
aparece en la penumbra
con un candelabro
apaga su luz
dentro del beso 

enciende el grito 
de las bestias del mar

un canto de fuego 
debajo del mundo

el suspiro se agota en el párpado 
éste es el rostro 
que buscaba
en la silueta 
 en los esbozos 
la primera carne 
la primera sangre

 de vuelta 
 en las aguas 
el rito 
el eco 
dentro del canto 
de las ballenas.



Trasparencias 


Le mira
y sus cabellos se vuelven pradera

truenan piedras dentro de la noche 

la estrella 
es huella en el terciopelo 

se abre la tierra
nace mar en sus entrañas 

baja pan de las nubes 
la lluvia es pez en el beso

es   grial 
de los cuerpos 
pétalo en las dunas 

le mira 
y todas las primaveras se juntan bajo sus venas 

Una pumarrosa   bebe del ombligo 
en la noche de su ojo 

Los pinceles sacuden sus zapatos frente a su casa
los desnuda con piel de perla
de piedra dentro del rio
de playa y nube roja 

le mira 
y nacen colores en su garganta
sílabas que amanecen en el óleo 

se escapa el agua
la copa 

su boca vuelve el canto original 
es mantra en la memoria del viento 
del agua
 de la fruta que es semilla 
y se extiende en el mundo con la raíz 

 Habla el azul 
 lo infinito   del céfiro 

es él un azul inmenso 

Vuelve a la boca del mar 
al cofre que guarda la vida 
al pálpito 

 le mira y consigue una ventana 
que abre las olas
la orilla 

La historia de la sal 
es espejo 
lumbre que cuelga de otro mundo 
 trae su nombre 
lo teje como mochila a su pecho 

Le mira
Y todos los lienzos de la tierra 
caen ante sus cuerpos.



Crisálida 


La tierra era en sus raíces
desde sus bocas 

acaracolados en un baile de pieles

el soplo los hacía temblar
en los naranjos
 
Había tambores ese día 
retumbaron los fueros 
desde la calle y
temblaron sabanas 

El hilo de la descendencia
 se tendía desde las perlas 
en su cuenca

telar de los dioses
bordaba el universo en su vientre
 
bebía la sabia 
                            desde la casa en su 
                              
                                       pecho




Incandescentes

 
La niebla enmudeció
Calqué su boca 
dentro de mis ojos 

 sus párpados 
en mi ceguera palpé

los pasos 
se juntan
hasta que son una sola sombra 

un parto de soles estalló 
en nuestros zapatos

la mañana nos nace dentro   
  




Con su voz él 
le trenzaba   una clineja de almendros
en la espalda 

sus manos eran la tarde 
y en sus pulgares el sol 
hacia surcos 
en sus playas
 
ella era luego la noche  
recorría al mundo
con la piel hecha bosque 
buscando su propia voz
 dentro de los árboles.




Volver 


Trascienden 
 untan bálsamos
para volver a la tierra 

levitan hasta el origen
despojados de sombras.




Claustros 


La casa estaba oscura 
negrura para buscar un claro dentro 

caminaba y todo le servía de bastón 
el silencio amontonaba duendes 
y las persianas filtraban el ruido del vecindario

un perro se escuchaba a lo lejos 
estaba atado 
la piel le dolía como una gran costra 

Caminaba 
por las carreteras del ser que lo invade 
guindaba lunas  

mientras pasaba 
brotaba flores
comía papel sus venas

volteó su vista de nuevo a la negrura 
 él era ese perro que gemía en su sed.




Tiempos en espiral 


Ensueño en la memoria
Estos tiempos son
silencios que estallan

la presencia del mundo
en los talegos del corazón

Es un color de ave,
superficie de nuez
un aroma como el amor
que se busca a sí mismo
en secretos

Estos tiempos
son lámparas
que vuelan por el aire
Lo que creíamos apareció intacto
aún sin entendernos

Tan noble es la locura
el origen
la vida
el amanecer,
donde lo futuro es un túnel 
presagios
fuente
y mosaico de espejos

Estos tiempos
son amaneceres
aunque la organza de los mares
sea grana,
aunque el asfalto
entristezca la sangre de los pájaros
y en destiempo se cierren los párpados

Estos tiempos son
un puente
destino
hacia nosotros mismos.

Palabra que trata
con la memoria que somos
algo invisible
troquelando el orden de las cosas.

Un golpe de voz,
flujo de luz.

Sin embargo
el tiempo
será siempre
en el hombre



Tahis Goretti Urdaneta de Gouveia
(26 de marzo de 1987, Zulia-Venezuela). Licenciada en Comunicación Social. Productora y moderadora del programa audiovisual de poesía erótica: Las Tres Gracias. Ha participado en talleres de poesía con escritores venezolanos como Libeslay Bermúdez y Miguel Antonio Guevara.  Formó parte del mega recital poético del Bicentenario de la Biblioteca de Cúcuta. Fue representante de Venezuela en la antología poética 100 Mujeres Poetas año 2019,  y participo en la antología Conspira año 2020,  ambas publicadas en la editorial Nueve Editores de Colombia. Participo en la antología poética Aquiles Inmortal año 2020, publicada por Giraluna de Venezuela.

1 comentario:

  1. Es una poeta del Decir, esto es transparencia e inmediatez expresiva desprovistas de los artificios del estilo. Discurso erótico rumoroso, directo y enternecido. Hay una consideración de respeto religioso, en tanto modo posible de vida, por el paisaje y sus elementos más primordiales. Nos recuerda a veces a Santa Teresa de Avila, en otras a Enriqueta Arvelo Larriva. La sensualidad es parte de la esencia, no de una puesta en escena artificial. El paisaje se interioriza suavemente en el clima intimista del poema. Qué gran descubrimiento para los sentidos de afuera y mirada complacida del afecto de adentro, todo regocijo.

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