Bailarina caraqueña, docente e investigadora nos da su visión sobre la danza, la poesía y el otro.

Dedicado a N S.C, 
en nombre de este amor 
que va sin prisas pero denso.

Por José Miguel Navas  

Hilse, me emociona iniciar este diálogo contigo. Te sigo desde hace varios años en Twitter, me conmueve tu forma poética y honesta de vivir. Admiro tu carrera como profesional e investigadora. Eres una poeta danzante, un pájaro que se sorprende de la ilusoria satisfacción del todo, sabes invocar la magia de las cosas; interpretas el lenguaje de los cielos –pero también el de los hombres–, encarnas a una mujer que como ninguna sabe tropezarse con los otros y transformar en virtud cada palabra, movimiento y roce. Te encuentro en las manifestaciones abstractas de la web, seguramente muchos ya te han imaginado, pero sobre todo en Caracas. Ahí tu cuerpo es/carne/hueso/energía/mujer –tangible–.

1. –¿Cuándo comienza tu camino en la danza?
–No podré hablarte con fechas exactas y precisas porque no soy muy buena para ello. No registro con facilidad los números. Guardo en mi memoria lugares, acontecimientos, encuentros, pero ubicarlos con exactitud cronológica me cuesta un poco. Inicié mis estudios de danza contemporánea a mediados de los noventa en Taller de formación del Bailarín Creativo de la Compañía Macrodanza, bajo la dirección de Margarita Méndez, con esta mujer emprendí el estudio del cuerpo enmarcado en la ternura y el respeto hacia el otro, experiencia definitoria en mi carrera como docente.
Luego cursé estudios en la Fundación Escuela de Danza de Caracas dirigida en ese momento por José Ledezma y Coordinada Yuri Cavalieri. Y en Danzahoy Escuela, dirigida por Luz Urdaneta y Adriana Urdaneta.
Tendría que decirte que en mi danza tuvo una influencia determinante el trabajo realizado junto a Rafael Nieves, director y coreógrafo de la Compañía Caracas Roja Laboratorio, a quien también considero mi maestro. Entre el 2004 y el 2007 aproximadamente, tuve oportunidad de trabajar en Bruselas (Bélgica), junto a David Zambrano, maestro venezolano, luego más tarde volvimos a reunirnos en Barcelona (España), ambas experiencias muy valoradas para mí en el camino de la danza.

2. –Fuiste profesora y una muy cercana a los estudiantes, háblame de tu experiencia pedagógica. ¿Existe una transformación en la vida de un bailarín que enseña danza a otro?
–-Sí, sí existe. Justo escribí hace un par de años, un ensayo sobre este asunto titulado Una Visita al Cuerpo del Otro, donde expongo algunas reflexiones sobre el proceso de enseñanza –aprendizaje en el campo de la danza contemporánea.Planteo acercarse a la enseñanza del movimiento a través de una visita. Visitar, encontrarse, corresponder. Ir al encuentro del otro en el lugar donde se halla.Cuando realizamos una visita, esta suele ser de carácter transitorio, temporal. No hay pretensiones de instalarnos en ese lugar, ni de hacernos imprescindibles o absolutamente necesarios. Existen algunas características que definen o debieran definir esta visita: 1. La estancia en el cuerpo visitado no pretende ser absoluta. 2. Las condiciones de la visita, de algún modo, deben ser acordadas con el visitado. 3. Hay un sentido, un motivo para la visita, que puede perderse, mantenerse, definirse o redefinirse durante el transcurso de esta.
Habrá entonces una asignación de los roles, en este proceso, donde los roles de visitante y visitado se alternarán necesaria e inadvertidamente.
Se trata de iniciar a cada quien en su propia escucha pues “cada cuerpo… posee… su gramática secreta” (Hanni Ossott).
Generar un proceso consensuado de enseñanza/aprendizaje entre docente y estudiante. Evitar que el cuerpo del otro se ponga en combate. Para ello el maestro debe “colocarse en la interrogación y nunca en la respuesta” (Hanni Ossott), porque la construcción de sus verdades, verdades físicas, estará siempre atravesada por el cuerpo del otro. No habrá entonces una sola respuesta, sino tantas como tantos cuerpos concurran en el salón de danza. Tal vez aquí, una de mis mayores transformaciones.

3. –¿Sonia Sanoja qué significa para ti?
 –Sonia en mí. Hay un verso de Idea Vilariño que podría ser la respuesta a esta pregunta: “Inútil decir más. / Nombrar alcanzar”. Nombrarla, en secreto o en voz alta cuantas veces sea necesario. Junto a Sonia aprendí a amar el silencio y la palabra suficiente, atinada, sin adornos superfluos, sin recovecos. Sonia, la mujer de los hermosos silencios. Aprendí y me mire en ella como mujer, fuera del rol de la madre que tanto me ocupa.Conversábamos acerca de la vida, del poema, y de la danza, de cómo se vive a través de ella. De sus sueños y de los míos. Con Sonia, le perdí el miedo a la muerte. Ella, Sonia, era libre. Completamente libre, una libertad que en secreto yo también quería para mí.

4. –Tus publicaciones en twitter me revelan, lo sensible que eres, además de tener una relación amorosa/metafísica/ poética con Caracas, parte de esto me recuerda al poemario Índigo de la poeta María Antonieta Flores. ¿Hilse y la ciudad qué pasa en ese encuentro?
Índigo es uno de los poemarios más hermosos que he leído, y María Antonieta Flores de mis poetas venezolanas predilectas. Qué especial, que esas publicaciones de Twitter de alguna manera te lleven a pensar en ese maravilloso poemario. Me descubrí amante de Caracas hace un par de años y como el buen amor llegó sin explicaciones y sin justificación. Se presenta así el amor. Me descubrí amando a la ciudad en la que nací y eso es una fortuna. Una vez reconocido ese amor, me empeñe en ver su belleza, en olerla, en tocarla y en compartirla, ese empeño me contuvo mucho en mis últimos meses en Venezuela.

5. –Te vi bailar gracias a los vídeos de Youtube. Me conmueves. Algunos poemas sonaban de fondo, ahí tu mirada perfilada hacia el cauce del baile y el poema ¿Cómo vives la danza y la poesía?
–Para mí el poeta logra registrar a plenitud ese momento donde el cuerpo y la emoción se abrazan y cuyo único testigo, a parte de él, es la palabra. Más tarde vendremos nosotros, los lectores. Estoy segura que eso sucede también con la danza, cuerpo y emoción abrazados, pero ella es tan hermosa como efímera, pasa en un único momento, absolutamente irrepetible, será testigo la pie, la piel de quien danza y de quien contempla. Tengo pues también, un cuerpo que encantado por la poesía, que ha encontrado en el poema otra forma de danzar. Moverme desde la poesía me ha servido para acercarme al cuerpo –al mío y al del otro–. La poesía se ha convertido en un exquisito artilugio para conmover otros cuerpos, principalmente el mío. Para mí el poema en la danza transmuta el movimiento, lo circunscribe al tiempo propio y particular del bailarín. “El poema constituirá otra manera de vivir el tiempo”, Alfredo Silva Estrada.
Se trata, tal vez, de encontrar en el poema un aliado para el acto creador y transformador propio de la danza. El camino es largo pero claro, danzar en espiral hacia nuestro centro girante con los astros encendidos y la poesía en el cuerpo.

6. –Eugenio Montejo ¿Qué lugar ocupa en ti?
«Nombrar la condición tan extraña del hombre en la tierra, de saberse aquí entre dos nadas, la que nos precede y la que nos sigue». Eugenio Montejo. 
–Creo en esto. Creo en la terredad y en todo lo que se desprende de ella como forma de vida.

La poesía de Eugenio Montejo ha representado para mí un vínculo para establecer una relación metafísica y poética con la vida, con el instante cotidiano, su relación con los árboles, los pájaros, con lo cósmico, con el viaje me han alimentado.

7. –Obviamente debo saber de tu amor a los pájaros. ¿Cómo los contemplas desde el extranjero?
–-Hoy a las 4:44 am me levantó el canto de un pájaro. Suelo registrar esto por escrito. No reconozco con claridad el canto de los pájaros de esta ciudad, Bogotá. Sinceramente no sé si sea capaz de llamarlos por su nombre científico. La cosa va más allá. Ellos y yo llegaremos a un consenso, lo sé, la mujer de cabello rizado tal vez me llame y yo lo nombre, por ejemplo, el que canta como lluvia. Sí, eso. 
Por ahora, advertir a ese canto cada mañana es suficiente.


8. –Madre, amante, bailarina, lectora, docente, o simplemente mujer. ¿Cómo miras esas formas de existir en ti misma?
–En mí confluyen varios cuerpos, el cuerpo madre, el cuerpo mujer, el cuerpo creador, el cuerpo docente, el cuerpo poema, el cuerpo visitado, el cuerpo visitante y para mi propia salvaguarda también confluye en mí un cuerpo que se inicia. Me encuentro conviviendo con tantos cuerpos como sea necesario. Cada uno de estos cuerpos se manifiesta de manera diferente, los conforman diferentes substancias, sus vaguedades, sus geografías son distintas. Aunque todos obedecen a una misma complexión física, difieren en sus pasiones y en sus maneras de manifestarlas, pero en el fondo de nuestra naturaleza todos mis cuerpos se tocan. En este proceso como emigrante voy mirando tantas formas de existir como sean necesarias, con todos los cuerpos que tengo ¡Tal vez eso juegue a mi favor! 

9. –Y para aquellos que han decidido amar a un o una bailarina, ¿qué nos dices, qué nos anticipas?
–Para amar a un bailarín o una bailarina, tomando las palabras de la sensible poeta Jacqueline Goldberg hay que aprender a temblar o más saber vivir en el temblor.

10. –¿Algunas de tus lecturas, de tus películas, de tus danzas, nos compartes un poco?
–-Algunas de mis lecturas, te hablaré de las venezolanas, de mis libros que tanto extraño: Eugenio Montejo (esos los tengo conmigo), Vicente Gerbasi, José Barroeta, Alberto Arvelo Ramos, Luis García Morales, Hanni Ossott, Alfredo Silva Estrada, Sonia Sanoja, Emira Rodríguez, Jorge Gustavo Portella, Rafael Cadenas, Armando Rojas Guardia, Jacqueline Goldberg, María Antonieta Flores, Santos López, Cecilia Ortiz, Carmen Verde Arocha, Edda Armas, Gabriela Rosas, Eleonora Requena, Luis Enrique Belmonte, Daniela Jaimes Borges, Claudia Noguera, Beverley Pérez Rego, Kira Kariakin, Alfredo Chacón. No puedo nombrarlos a todos. 
¡Libros que hablen de aves! Entre mis favoritos “Cien de las más conocidas aves venezolanas” de Kathy De Phelps, las ilustraciones son maravillosas y “Aves del Ávila” de Bruno Manara.

11. –Hilse quiero que compartas un mensaje, alguna experiencia, un aspecto de la danza/amor/poesía o simplemente tú. ¿Puedes?
–Creo en la vastedad del amor. Creo en nuestra luz y también creo en nuestra sombra. Trato de mirar este nuevo proceso (vivir fuera de mi país, de mi tierra) con la suavidad y con la ternura que se requiere. Sigo creyendo en el canto de los pájaros y en el rumor del río. En la maternidad como una de las tantas formas de contar la vida. En la danza y en el poema. Busco sostener y que me sostengan. En palabras del poeta Armando Rojas Guardia intento “Nacer a la fe/ a cada hora”, yo diría a cada instante.

Gracias Hilse.

hilsecaracas1@gmail.com
Twitter @HilseCaracas

Hilse León, nacida en Caracas Venezuela, pedagoga, bailarina, improvisadora e investigadora de la enseñanza del movimiento. Licenciada en Ciencias Sociales egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (Tesis Mención Publicación). Inicia sus estudios en danza en el Taller de Formación del Bailarín Creativo (Macrodanza, 1996), Fundación Escuela de Danza de Caracas (Taller de Danza de Caracas, 1999) y Danzahoy Escuela (1998). Ha tomado clases con importantes maestros entre los que se encuentran: Nora Parissi, David Zambrano, Jeremy Nelson, Bill Young,Julyen Hamilton, Jennifer Monzon, Mauren Fleming, Juan Carlos Linares, Margarita Méndez, Luis Viana, Sonia Sanoja. 

Formó parte del elenco estable de la compañía Macrodanza. En el año 2000 crea junto a Rafael Nieves la compañía Caracas Roja Laboratorio, premiada en el año 2005 en el Certamen Mayor de las Artes como Mejor Interpretación Grupal y en el año 2006 como Mejor Agrupación de Danza Venezolana, con la que ha participado como intérprete y creadora en más en veinte producciones artísticas, Su trabajo como intérprete ha sido apreciado en Bélgica (Bruselas), Países Bajos (Ámsterdam), Colombia (Bogotá, Tunja, Sogamoso, Medellín) y México (Ciudad de México, San Luis Potosí, Yucatán, Veracruz). En octubre del año 2004 se traslada a las ciudades de Bruselas y Ámsterdam para participar en el proceso de creación de la obra Twelveflieswentout at noon, bajo la dirección del maestro e improvisador David Zambrano, formando parte de un elenco internacional de catorce bailarines. Ha participado como bailarina invitada en las reconocidas compañías venezolanas de danza contemporánea: Agente Libre (Felix Oropeza), Sarta de Cuentas (Carmen Ortiz) y Teatro Rio Caribe (Francisco Denys). 

En el 2007 crea y organiza No Coreógrafos (Caracas, Venezuela) espacio de encuentro para improvisadores y la investigación en torno a la improvisación. Desde el año 2008 colabora junto a Inés Rojas y la Compañía de Danza Neodanza el Festival de Improvisación (Caracas, Venezuela), plataforma independiente para el encuentro de improvisadores nacionales e internacionales que cuenta con más de 15 años de trayectoria. Actualmente reside en Bogotá, Colombia. 

Hilse León y Félix Oropeza. Foto: Jonathan Contreras.

Madriguera es una revista literaria hecha en Venezuela por Ediciones Madriguera. Una casa para encontrarnos, vernos a los ojos, leernos, escucharnos, reconocernos y tomarnos algo juntos en torno a la literatura, ese tejido de sensaciones, ese aglutinante de pueblos.

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