Elias Bracho es un poeta singular que enriquece la cultura Falconíana, su voz es intensa y su mirada constante. Su palabra describe...

Elias Bracho: Tiempo y crisis




Elias Bracho es un poeta singular que enriquece la cultura Falconíana, su voz es intensa y su mirada constante. Su palabra describe el mundo que le toca y más aún el que lo atraviesa, encontrando nuevos significados a su palabra y desarrollando su voz en el tiempo personal.

Por Joan Manuel García

Rodolfo Agrícola sostiene -aquí me salto una matrioska de referencias- que uno escribe ut doceat, ut moveat, ut delected (para enseñar, para conmover, para deleitar), todos estos verbos se desarrollan en el poder que tenemos para influir en otros, ser poeta es un oficio de la soledad primeramente, se crea punzando el mundo con el ser, luego vienen el otro que lee y al sentirse identificado redescubre su ser.
En esto, Elias Bracho es un heraldo de la soledad, en él la belleza es siempre melancolía y con frecuencia se pierde en mundos inexorables al resto de los hombres. Elias nace en Coro en 1933, pero como explica Darío Medina en el prólogo de Para negar el tiempo (1986) “a quienes pretenden indagar su vida, (...) concede solo dos fechas: nacimiento y muerte.” Es Elías un enigma, el poeta es una clarividencia que se niega a ser resuelta, y que a su vez nos solicita silencio, en el tercer poema de Para negar el tiempo afirma No intentes someterme con biografías y relatos,  lamentablemente no podemos obedecer tal directriz. 
Al profundizar se tiene que decir que nuestra tierra es rica en poetas, surgen de este suelo árido grandes referentes pero cuando se habla de una poesía que reté a la realidad, que se determine tal vez sin quererlo metafísica, justo ahora solo pienso en Elías David Curiel y en Reyna Rivas, Reyna sobretodo por esa comunicación constante entre su poesía y la filosofía, lo cual la hace coherente y sólida.
Por otra parte, se tiene a Elías Bracho que es en definitiva el más puro, sus poemas dejan permear un pensamiento existencialista, su pregunta fundacional es el tiempo y a través de él desarrolla su poética. En el poema Oquedades dice:

Qué cosa más absurda:
ver morir las palabras y los textos
sin que podamos rescatar el tiempo.

Dejando ver su preocupación por lo efímero, el tiempo está presente de manera perenne, pero además de ello nos presenta un segundo ámbito, este es la crisis que vive en relación con su existencia y la vida misma. Dice en Distancias: 

Entre tú y yo
La distancia más corta
es un trayecto
de enjambres y
clarines

La relación con el mundo parece ser áspera, los escenarios se nos anuncian nocturnos, el poeta es un hombre de la noche y de la bebida. Se asegura que frecuentaba bares, que era un buen hombre, en otro poema dice:

 Al filo de la medianoche
el gallo ardió en antiguas profecías

Bracho es entonces un hombre del laberinto, un minotauro que imita a una tortuga, pues su laberinto lo lleva a cuestas. El tormento lo persigue, pero en su defensa declara:

Mío es el vino,
ese turbio licor que nos habita.

Aquí algunos de sus poemas:

Presagios 

Y si nos matan la palabra,
¿Cómo sobrevivir a la catástrofe?

 y se asesinan el color,
¿Cómo súpervivir en los escombros?
 cómo Reproducir la imagen que nos llena
en esta soledad reglamentada?

 Ya no quiero vivir en estos claustros,
 ni convivir junto a estas máquinas.

¿Por qué estas sórdidas las murallas
 y estas barreras automáticas?

En esta madrugada del futuro
 lloro la muerte del hombre y la cigarra

Advenimiento

Ahora vengo a reclamar mi tiempo,
 a rescatar mis palabras,
 establecer biografía dispersa
 en textos y anécdotas;
 a restaurar mi luz diseminada en inercias
 y naufragios.

 Dejo atrás mis opacas ebriedades.
 Me sumerjo en un ámbito nuevo
 donde nadie articula la misma palabra

Confinaciones

 Lo que nos agobia
 no es andar Por las calzadas
 atiborradas,
 ni sentir un grito desgarrado,
 ni escuchar voces roncas en las
 concentraciones.

Es no saber a dónde nos conducen
 nuestros pasos vacilantes
 ignorar la procedencia
 del grito,
y no poder descifrar el lenguaje
 de esas voces 
lo que nos crispa.


Vencido

Tiempo 
te vencido.
Soy un turbio pretérito. 
Soy una longitud siamesa.
He visto tu eternidad hecha 
pedazos,
tu relieve impostor.

Ahora desempolvó tu mito,
tu engranaje atado una camisa 
de fuerza,
prisionero en minúsculas 
esferas.

Oh tiempo
 hermano mío: 
te he vencido.

Transmigración 


Cosa más absurda.
El mundo nos resulta tan pequeño 
que no caben en él, ni los sueños
ni el color de los ángulos.
Y todavía hay alguien que pretende 
reglamentar el tiempo y las imágenes.

Qué cosa más absurda:
repetir estos viejos alfabetos
mientras queremos penetrar el tiempo,
el dorso de las edades.


Mio es el vino


Calla.
Ahora no quiero interferir mi residencia
bajo esta atmósfera que amo.
Tuyo es el fuego,
la imagen donde no él proyecta el último
detalle.
Mío es el vino,
ese turbio licor que nos habita.
¿quien demarca señales
en el contorno de estos opacos hemisferios?


Joan Manuel García
(Venezuela, 1990) Ingeniero químico egresado de la UNEFM, miembro del consejo editorial del Sistema de Editoriales Regionales Falcón adscrito a la editorial  el Perro y la Rana. Organizador y fundador de la Feria Falconiana del Libro (FEFAL). Mantiene el blog personal joanmanuelgarcia.blogspot.com

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