Entrevista con Javier Guedez:  El futuro de La Kuentonáutica es ahora, así que nos trajimos un nuevo lema, prestado de nuestro quer...

La Kuentonáutica: Chamanismo y magia para la promoción de la lectura

Entrevista con Javier Guedez: 

El futuro de La Kuentonáutica es ahora, así que nos trajimos un nuevo lema, prestado de nuestro querido compositor Venezolano, José Ignacio Benítez [...]: Pa'lante con los faroles.

Por Ennio Tucci

Caracas, 12 de noviembre de 2018
Durante la 15ª Filven

Encontrarme con Javier Guedez siempre es un encuentro alegre. Hacer amistad con él fue tan fácil que reseñarlo puede ser un sumergirse en un mar de lugares comunes que incluye una noche de música, una Feria Internacional del Libro de Venezuela en Caracas, algunas cervezas, rodeados de amigos y muchas ganas de hablar de los sueños que nos mantienen vivos a todos.
Conocí el trabajo de Javier como promotor de lectura y La Kuentonáutica, cuando recibiera el Premio Nacional de Libro del Cenal hace algunos años y más recientemente cuando comenzamos a indagar sobre proyectos inspiradores para la revista Madriguera. Desde ese entonces llamó poderosamente mi atención ese personaje que pasea por los pueblos y las escuelas contando historias, jugando con la literatura y comprendiendo que la palabra antes de ser escrita es oral.
Compartir la experiencia de La Kuentonáutica es importante para nuestra revista en su afán de hablar del país vivo, porque demás de ser un proyecto ejemplar de lo que se hace en Venezuela, también es un proyecto inspirador, como lo ha sido para nosotros y para muchos de los que hacemos promoción literaria en el país; y porque además es un ejemplo de lo que significa generar economía cultural a partir de la literatura y especialmente de la promoción de lectura, siendo este proyecto el cual constituye el principal “modus vivendi” de Javier Guedez y su familia en Mérida.


Tomada de la página de La Kuentonáutica en Facebook. Foto de Carlos Rodríguez. Cortesía de Veo Productores.


Por ser una entrevista tan postergada, no se me ocurrió un mejor lugar para comenzarla que en un pasillo de Las Residencias Anauco, de pie, luego del desayuno y una hora antes de comenzar las actividades de la Filven 2018. Tal vez para evitar extendernos más de la cuenta, por culpa de mi creciente interés en las ideas y estrategias que Javier utiliza en sus actividades; tal vez por su creatividad y los conceptos que argumenta, o quizá sólo porque somos unos informales y después de compartir la mesa durante varios días no quisimos darle más largas al asunto.

Entonces comenzamos hablando sobre La Kuentonáutica, Un Gimnasio de la Imaginación, el cual constituye el proyecto bandera, la marca personal de Javier Guédez.


Javier.- La Kuentonáutica nace aproximadamente hace 7 años, en la ciudad de Mérida, después de mi renuncia al Programa Nacional de Lectura El Sombrero de la Ñ que había fundado y dirigido durante dos años, y que fue ejecutado junto al instituto autónomo de derechos de niños, niñas y adolescentes. La Kuentonáutica era el nombre que le coloqué al taller de narrativa y mediación del libro con el que recorrí buena parte del país, para formar jóvenes de sectores populares, dispuestos a acompañar el proyecto.
Somos una asociación civil en constante "Empren-dizaje", entorno a la promoción y encantamiento del libro y la lectura a partir de las expresiones artísticas, la narrativa lúdica, la tradición oral, el storytelling, las culturas ancestrales. Y el propósito es de alguna manera es generar espacio para el tejido social, contribuyendo al desarrollo de nuestras capacidades afectivas, creativas, espirituales y cognoscitivas, desde valores simbólicos contenidos en el arte y el oficio de las historias, la psicomagia, el “chamanismo”, y muchas otras  fuerzas que nos permiten sostener y liberar la energía en las diferentes dimensiones, con el apoyo de todas las personas que se suman al viaje creativo.
Creemos que el arte y sus diferentes expresiones siempre están contando una historia, desde las diferentes pulsiones, formatos, soportes y más allá de ellos, de lazos afectivos y conexiones reales con las personas -y ese es nuestro motor- por eso siempre nos combinamos con amigos del cine, la fotografía, la arquitectura, de la ilustración y el comic, las artes plásticas, el teatro, para vivir y contar historias juntos, donde la lectura en principio es la del mundo. Y lo más hermoso es que siempre nos quedan historias por contar.  Toda estas relaciones nos han permitido desde hace algunos años, el diseño de diferentes propuestas formativas en base a procesos creativos, algunos de los talleres son: El planetario del libro, Narrativa lúdica, Efímeros del parque, Volver a pasar por el corazón, Date cuento, ABC del Comic, y más recientemente Storytelling, Arquilectura y Escritura de No ficción.
También estuvimos durante un tiempo en la fase de creación de producciones artísticas, juegos de escritura creativa, libros de artista, libros de literatura para niños y niñas, audio-cuentos como Pazíficos y la mutante, donde el cuento la Eternidad de Paula sirvió de inspiración para una producción audiovisual que ha venido recorriendo el mundo, de la mano de su directora Dayana Gauthier. Esta forma de expandirse que tienen  las historias más allá de sus estructuras formales, son las que nos mantienen en movimiento, mutando.


Ennio.- Justamente sobre esa forma de ver el proyecto como un emprendimiento, en una época de crisis donde estamos más acostumbrados a buscar la estabilidad, la seguridad de un trabajo fijo, de un sueldo, un seguro médico, y otras convenciones. ¿Qué te motivó a trabajar con la cultura, a vivir de la cultura desde la promoción de la lectura; y cuál fue el detonante de esa decisión?

J.- La primera motivación fue el agotamiento por 9 años de ejercicio en el mundo de las ciencias ambientales, donde por momentos llegaba a sentirme cómplice de la devastación, todo se había convertido en un tema meramente requisitorio, a nadie le importaba nada más. En ese momento, después de una toma de ayahuasca vino mi decisión de renunciar a lo que para ese momento era un status muy confortable. 
Yo venía de la lectura aficionada desde joven, haciendo maniobras con los libreros de la plaza del príncipe en Barquisimeto, intercambiando enciclopedias por algo de Kerouac, Bukowski o Quiroga, trabajando gratis en una revista urbana malísima que se llamaba Tribu, donde mi pana Ali y yo dejábamos colar nuestros cuentos, crónicas y reportajes a bandas de rock. También la escritura de cuentos me mantenía entretenido, que fue lo único que hice en la universidad, con ellos recorría los pasillos para conectar con incautos lectores que se tragaran de un tirón mis historias, pero de resto nada. 
Recuerdo siempre el cuento de “Nasrudín y los poderes mágicos”, donde un rey ignorante y cruel le dice a Nasrudín que necesita que le muestre sus poderes mágicos porque si no, manda a cortar su cabeza. Y es en ese momento cuando Nasrudín hace una maniobra increíble, comienza a vislumbrar atravesando las nubes con su mirada, logrando ver ángeles vestidos de cisne, y luego torna la mirada hacia el suelo, y en las profundidades de la tierra ve a unos demonios con colas largas y muchos ojos sobre su cabeza. El rey le pregunta luego cómo es posible que haya visto a través de un cielo muy alto y a través de la tierra sólida, entonces Narrudín le contesta: "miedo, eso es lo único que se necesita, miedo”. Entonces el miedo de alguna manera, en algunos momentos paraliza y ahoga, en otros es detonante para desenfundar todo el resplandor de la verdad, que es la belleza. 
La Kuentonáutica es nuestra misión de vida, nos llena de mucho entusiasmo siempre, hasta en la mayor dificultad. Saber y creer y ser conscientes de vivir eso como una realidad posible, de verdad que nos parecía como un hecho mágico en tiempos muy conflictivos, complejos, con crisis de todo tipo por donde miraras, y nosotros permitirnos vivir de eso y para eso, de verdad que sigue siendo hoy día una razón para seguir haciendo.


E.- La Kuentonáutica es un proyecto inspirador también en su práctica. Habitualmente creas una atmósfera para que los niños y los participantes entren en ella contigo y juntos puedan construir una dinámica nueva de acercamiento a las historias por medio de las palabras. Háblanos sobre esa atmosfera.

J.- Nosotros, hemos tratado siempre de trabajar desde la sinergia pedagógica y de los diferentes generadores creativos que nos inspiran, incluyendo las atmosferas incluyentes y de sostenimiento energético que logramos a partir de los portales, la sonoridad, los tonos de voz, la ambientación del lugar,  la forma de abordaje de los contenidos desde la pertinencia, la presentación de un universo narrativo con reglas del juego propias donde podamos crear un espacio para sentirnos identificados, desde confianza y libertad para encontrarnos.  
Nos hemos traído algunos elementos dinamizadores de diferentes culturas originarias entre otras propuestas, como es el hecho de los instrumentos indígenas, tratamos de hacernos conscientes de que todos somos co-creadores de un espacio y de una energía que tenemos que aprender a sostener y liberar entre todos, no nada más del esfuerzo de un facilitador que dirige una actividad, sino que en este caso todos vivimos relaciones interespecíficas complejas pero reales y permitimos que se genere un tejido energético que es lo que va a lograr un espacio  autónomo digno para el aprendizaje. Ahí es donde creemos que surge realmente la conexión con la vida, por lo tanto los resultados son en su ritmo y tiempo espontáneos y no forzados por la pretensión creativa del facilitador para obtener un resultado asombroso.


E.- La Kuentonáutica viene de experimentar un reimpulso luego de atravesar una época de reflexión. ¿Qué novedades ofrece el proyecto en los actuales momentos?

J.- En diciembre del año 2018 ya venían apareciendo en las cartas del tarot, algunas señales de lo que ocurriría en comienzos del año 2019. Había llegado el momento de compartir un contenido narrativo en las diferentes plataformas digitales y redes sociales. Inicié un proyecto de pequeña novela continuada en publicaciones de Instagram, que se quedó en el camino. La historia mezclaba comunidades de espíritus, seres silvestres en pueblos rurales remotos alrededor del El Tocuyo post terremoto, asiáticos neopunks y persecuciones. A partir de ahí comenzaron algunas series diseñadas en principio para RRSS, como: Mi vida pública, Historias verdaderas (micro crónicas), Consejos de oro para evitar la terapia de parejas y un proyecto de libro en progreso sobre crónicas remezcladas. 
Así mismo gracias a la fundación Cultivar comenzamos a indagar con mayor énfasis sobre la propuesta del Storytelling como arte y oficio de dar sentido a las marcas, emprendimientos y organizaciones a partir de sus historias (lo visible y lo invisible que las mueve). Es por eso que actualmente ofrecemos este espacio formativo, así como  consultorías para explorar y desarrollar el universo narrativo de las propuestas de valor.

E.- Es posible apreciar la proyección que ha tenido el proyecto fuera del país y las relaciones que han construido fuera del país. ¿La Kuentonáutica es posible que se mueva más libremente en el plano internacional? ¿Cómo avanzan en ese sentido? 

J.- Este año entre muchas dificultades, como las de conectividad y los apagones, logramos 7 ediciones de los talleres de Narrativa Lúdica (escritura automática y escritura potencial) en dos módulos creados desde la tecnología ofrecida por un teléfono móvil, para la formación ONLINE, donde tuvimos participantes desde Francia, Brasil, Argentina, EEUU, Uruguay, Venezuela, Colombia, Chile entre otros. De verdad estamos muy agradecidos por esta receptividad y por las ganas y el valor que manifestaron los participantes.      
También tuvimos la oportunidad de llevar a cabo varios trabajos relacionados con organizaciones consultoras, entorno a la narrativa y el conflicto armado en Colombia, generando espacios formativos, presentaciones de narración oral, trabajos de investigación con víctimas en comunidades indígenas y afrocolombianas. Fue realmente una experiencia muy nutritiva, que dejó lazos tremendos, que todavía laten.

E.- Considerando el éxito y las experiencias acumuladas a lo largo de estos años ¿Cómo visualizas el futuro de La Kuentonáutica?

J.- El futuro de La Kuentonáutica es ahora, así que nos trajimos un nuevo lema, prestado de nuestro querido compositor Venezolano, José Ignacio Benítez (Domingo en llamas) quien tuvo la gentileza de enviarme un audio al Facebook donde cerraba diciendo: Pa'lante con los faroles. Eso es.

E.- Antes de continuar con nuestros compromisos en la Filven, qué tal un mensaje final.

J.- Yo siempre le digo a la gente que si un día amanece y no saben que ponerse, que por favor pónganse a leer. 



Javier Guedez
Narrador, promotor de lectura, tallerista transmedia y artista efímero. Premio Nacional del Libro de Venezuela 2014, en la categoría “Experiencia en promoción del libro y la lectura”. Ha recibido premios  por sus cuentos: “Komegato” (2001), “La montaña amarilla” (2003) y “Puyero” (2010). Selección del festival de Cannes 2018 por el cortometraje inspirado en su cuento “La Eternidad de Paula”. Director creativo de La Kuentonáutica, un gimnasio para la imaginación. Autor de los libros: Retorno de alas, Sinchi y Kai, Inventadero, Gárgaras y Pazíficos y la mutante. Ha trabajado en la realización de guiones para cine radio y TV. Su material poético y narrativo ha aparecido en revistas y portales en varios países. Autor patrocinado por la Agencia Literaria del Sur.
Sitio Web: https://www.facebook.com/La-Kuentonáutica-775947265837339/

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