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Sostiene Pereira: una declaración


Lisboa, Portugal.

Por Joan Manuel García


La escritura no es un arte accidental, la escritura es esencialmente intencional y premeditada, buscada, por tanto creer que hay algun tipo de escritura inocente es ingenuidad pura. Antonio Tabucci, publica en Milan en el año 1994 un libro que por su gentileza y bondad enternecen, tanto como por sus convicciones ideologicas y politicas.
    Relata Tabucci que un hombre le visitó por primera vez una noche de septiembre de 1992, este hombre que contaría su historia sería tambien el gordo bonachón que protagoniza Sostiene Pereira, un gordo bonachón que se nos hace tan real, tan definitivamente real que en lo personal confiezo reconocer destellos de mi propia existencia en él. Irresponsable en su dieta, dado a su trabajo, austero del corazón siempre queriendo ser un poco más duro con los demás de lo que por naturaleza es, el gordo Pereira es un periodista tan humano que parece reflejar el almas de los solitarios, y este personaje es quien brota de aquellas ya lejanas entrevistas.
    El libro se compone de 25 capitulos, en que nuestro narrador es el oyente de un Pereira que tras 50 años ha decidido realizar un testimonio sobre un evento particular en su vida y quizá tambien en la vida de la personas que le rodeaban en la Portugal Salazarista.
    Hoy los asiduos a la historia lo saben, 1938 no es un año para ejercer la libertad de expresión en el país luso, aunado a esto nuestro periodista pertenece a un periodico cercano a la linea editorial de Salazar -cómo si hubiese otra opción-, es director de la pagina cultural del Lisboa, un vespertino de poca monta en la que se le han dado plenos poderes y que por añadidura trabaja solo.
    La historia tiene su centro en la persona de Pereira, quien se va transformando o más bien aceptando así mismo, inevitablemente todo su ser transformado va buscando medios de expresión, y es que en esta novela aplica lo que el mismo Tabucci recuerda a través de Pereira cuando dice que “La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad.”
    Entorno a su tematica central  -que para mi es sobretodo el posicionamiento del hombre ante el mal- surgen al menos tres temas paralelos: la muerte, la literatura y el alma. La muerte es de entrada un interes de Pereira, como lo es de todos,en reiteradas ocasiones a lo largo del texto,
    
en donde se descubre en Tabucci una intensión de atravesarla por la religión pero esto nunca llega a generar contenido, cuando se habla de la muerte se intuye más a la filosofía que un pesamiento teísta o doctrinario, de ahí que tome la siguente frase “La relación que caracteriza de una manera más profunda y general el sentido de nuestro ser es la que une la vida con la muerte, porque la limitación de nuestra existencia por la muerte es decisiva para la comprensión y la valoración de la vida.” En ello, descubrimos un Pereira realmente obsecionado con la muerte, el cual se atreve a cofesar que su “problema es que no hago (hace) otra cosa que pensar en la muerte, me(le) parece que todo el mundo está muerto o a punto de morirse”.
Por otra parte, esta el tema perenne de la literatura, en ello recuerdo al intelectual comprometido de Miguel Romero*, eso por que la literatura se usa como un recurso para comunicar lo impublicable, en un leguaje mucho más profundo encriptado para lector mecanisista pero abierto al alma. En ello, el trabajo me parece delicioso, saltamos de Balzac a Daudet, Pereira es laborioso, nos expone los aportes que la literatura hace a la libertad, sostiene “haber creído siempre que la literatura era la cosa más importante del mundo”.
    El último de estos temas laterales que me parecen importante resaltar es el del alma. La cual posee inicialmente una significación religiosa, haciendose cuestionamientos como el siguiente “estaba seguro de poseer un alma, pero toda su carne, aquella chicha que circundaba su alma, pues bien, eso no, eso no volvería a renacer, y además ¿para qué?, se preguntaba Pereira.“, un poco de piscologìa otro tanto de panteísmo, a veces se rellará en la herejía, esta búsqueda introspectiva se conecta con la historia total, con la literatura y con la muerte, y con el tema de fondo: el posicionamiento del hombre ante el mal.
    Una novela de 79 cuartillas en espaciado sencillo, en la que la narración de Tabucci nos mantiene ansiosos por la forma en que desarrolla los sucesos, porque nos esperamos los que va a suceder, como esperamos el amanecer de cada día y sin embargo nos maravillamos por como la cupula celeste se torna en caleidoscopio y baña de colores la memoria.

Nota: Autor de diferenciando al superhombre, Antología de ensayo de la que hace parte el intelectual comprometido.
Joan Manuel García
(Venezuela, 1990) Ingeniero químico egresado de la UNEFM, escritor joven, miembro del consejo editorial del Sistema de Editoriales Regionales Falcón adscrito a la editorial  el Perro y la Rana. Organizador y fundador de la Feria Falconiana del Libro (FEFAL), mantiene el blog personal joanmanuelgarcia.blogspot.com.
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