A diferencia de hoy las carteleras cinematográficas en la prensa se enfocaban en llamar la atención mediante frases impactantes o citando a...

Memorias del Autocine Río de la ciudad de Coro


A diferencia de hoy las carteleras cinematográficas en la prensa se enfocaban en llamar la atención mediante frases impactantes o citando al protagonista.

Por Luis Bautista

Informantes:
Ibrahím Colina, 
José Jesús Buffery, 
Alejandro García y 
Javier Marín.

La historia del Autocine inicia en el año 1932 en EEUU cuando Richard Hollingshead, Jr. -un comerciante de lubricantes y autorrepuesto- entregaba su solicitud para patentar una idea, manifestando lo siguiente: 
“Mi invención consiste en un nuevo y útil cine al aire libre (…), donde la proyección como la película o afines, pueden verse y escucharse desde una serie de automóviles acomodados en relación al escenario o pantalla de tal manera que los carros sucesivos vayan uno detrás del otro para no obstruir la vista.”( 1).
A continuación el 6 de junio de 1933 el primer Autocinema del planeta es activado en Admiral Wilson Boulevard, Cadem, New Jersey por parte de Hollingshead y compañía... Ya a finales de los años cuarenta el autocine se había convertido en una opción de entretenimiento dispersándose por el mundo con diversos nombres, pasarían aproximadamente dieciséis años desde su inauguración en Gringolandia para que en Venezuela apareciera el primer Cine drive in el 08 de julio 1949, localizado en Caracas, se llamaba “Autocine Los Chaguaramos”. 
(…) “Es interesante acotar el hecho de que Venezuela –con la presencia norteamericana en la industria petrolera-, al haber sido considerado uno de los primeros países exportadores de petróleo del mundo para la época, fue también el país donde se instauró el primer autocine en Latinoamérica. Evidentemente, hay una estrecha relación entre la presencia norteamericana y la llegada de esta nueva forma de exhibición cinematográfica” (2)
Luego que en Venezuela se creara el primer Cinecar transcurrieron aproximadamente más de veinte años para que Coro tuviera el suyo , esto sería a inicios de la década de 1970, para entonces en la ciudad están funcionamiento varias salas de cine tradicional, entre ellas: Alcázar, Miranda, Rex, Tropical, distribuidas en el centro histórico , nuevo centro (sector Los Tres Platos) y sectores populares .
Es importante señalar qué siendo una pequeña ciudad hemos vivido las diversas etapas y espacios de la exhibición cinematográfica desde proyección de cine mudo con manivela, películas en blanco y negro, a color, sonoro, parlantes, 16mm, 35mm, Super 8, proyección digital, itinerante, cines tradicionales, multisalas, cinemateca, cineclub. Ya en los años cincuenta el autocine a nivel global era tendencia como espacio cultural y práctica o hábito social, pero esta ciudad demoro veinte años, eran los setenta cuando viviríamos algo nuevo para apreciar el séptimo arte, aparece el Autocine Río en la avenida Independencia en una zona perteneciente al Parque Nacional Médanos de Coro, vía intercomunal Coro-La Vela, alejado del centro y zona histórica. Imaginemos lo que eso pudo representar para los Corianos, ir al cine en carro, con la familia, los hijos, los amigos, lo romántico de ir en pareja al encuentro ante la gran pantalla, todo constituía una puesta en escena o rito en las personas, me pregunto cuántos Corianos fueron procreados en el Autocine Río. 
Afortunadamente en esta ciudad viven personas que aún conservan ciertas memorias sobre nuestro Autocinema, como Ibrahím Colina, quien fue uno de los técnicos y operador del cinematógrafo; recuerda que el Autocine Río era propiedad de unos hermanos de apellido Butiérrez quienes compraron los cinematógrafos en Paraguaná y los mandaron a repotenciar a EEUU; luego los trajeron a Coro y él mismo los instaló. Señala que el Río de las imágenes y sonidos tenía una caseta donde estaban los cinematógrafos y una enorme pantalla. Los espectadores llegaban en sus vehículos estacionándose al lado de unas cornetas que en número de doscientas se repartían por el terreno y por donde escuchaban la película. Pero era frecuente la imperfección del audio, o los espectadores se robaran las cornetas, en consecuencia se les ocurrió instalar una emisora radial FM (esta fue una práctica mundial) por donde transmitían el audio del film dentro del perímetro del Autocine llegando hasta el Monumento a la Madre, lo cual les ahorró dinero e incomodidad al espectador. Los que no tenían radio en el carro o iban a pie debían dirigirse a una pequeña sala que estaba en el área de la fuente de soda donde podían ver y escuchar la película. 
Otra memoria es la de José Jesús Buffery quien llegó a asistir al Autocine Río con su padre y madre los días de paseo cuando tenía como siete años de edad durante la década de los ochenta (85-88). El pequeño cinéfilo cuenta lo siguiente sobre el Autokino: 
“Es un terreno entre cinco o seis hectárea aproximadamente (…), la pantalla de una estructura grande –si no me equivoco- sería un poco más de veinte metros de altura y unos veinte cinco de ancho, con una estructura de hierro grande que la sostenía de manera un poco inclinada. Para acceder era por la parte de la esquina del lado oeste , cuando uno entraba en el pequeño camino cruzaba y se conseguía la taquilla , que era una garita grande , donde uno llegaba en el carro y se paraba a un lado y el piloto del carro podía cancelarle a las personas que atendían y vendían los ticket (…). Antes de llegar a la garita de entrada estaba la cartelera, un cartel grande de color azul donde estaban las películas que se pasaría durante la semana (…) también había un cartel que decía “Autocine Río”. Era todo asfaltado, habían postes de los cuales tenían cornetas de lado y lado (…).En el centro de todo ese espacio, de ese gran estacionamiento, estaba una estructura pequeña donde estaba la cafetería, dulcería, donde uno podía comprar chucherías: papas, cotufas agua, refrescos, no recuerdo si vendían cerezas (…), también en ese espacio estaban ubicados unos asientos, había una parte donde uno podía ir y sentarse a ver la película en los asientos como un cine normal , los asientos recuerdo que eran de hierro (…). En la parte de arriba contraria o lateral a la cafetería estaba el proyector, recuerdo que de ahí salía la luz que se proyectaba en la pantalla del cine. Habían carros que se estacionaban hacia al fondo del autocine, me imagino que serían parejas que iban en sus carros y se estacionaban atrás para que nadie los molestara, para que nadie los viera, durante la función. Escuchaba cuento de gente que decía que se escondían en las maleteras de los carros para poder pasar. Conocí a alguien (…) que se iba a la pasarela cerca de la intercomunal con unos binoculares y se vacilaba la película desde ahí (…) lo hacía sintonizando la señal de la película. También sé de gente que brincaba el muro de la perimetral del autocine, que era una pared de bloques que bordeaba todo el espacio.
Los recuerdos de este espectador nos permiten tener una descripción del Autocine Río y además de ciertas hábitos de los espectadores. Continúa comentando sobre las películas que vio, por ejemplo: Cobra, Terminator I, Star War, Depredador. Era toda una experiencia, un sitio de pinga
Por otra parte el espectador Alejandro García recuerda que el cartelón con la promoción de las películas del Autocine Río se llegó a ubicar al final de la avenida Manaure cerca del actual liceo Pedro Curiel Ramírez; y gracias a la hemerografia que archivó el profesor Gabriel Buffery sabemos que la publicidad de la programación también se hacía mediante volantes en los que se colocaban todas las películas que serían proyectadas durante la semana. El documento nos permite conocer que habían dos funciones a las 7:15pm. y 9:15pm, de Lunes a Domingo, siendo los miércoles “populares”, es decir, el precio de la entrada era la mitad, Bs. 10 por vehículo con 5 personas. 
Las películas exhibidas eran de acción, de aventura, familiar, de detectives, terror, (clasificación A, B). Incluso entre las obras proyectadas el espectador Javier Marín recuerda que también se exhibieron películas de Rock como “El Show de Alice Cooper” y una de la banda “AC/DC”.
A continuación presento parte de la información que contenía el volante de la programación del “Autocine Río” en la fecha 15 al 21 de Enero de 1979:
Lunes 15. Hora: 7:15, 9:15. “A”. Un Film de acción y espectacularidad, en estreno “Cinturón Negro Contra la Mafia”. Con: Jim Kelly y Gloria Handry. Compárelo con Bruce Lee y decida Ud. Cuál de ellos es el mejor… Véalo en esta extraordinaria película que solamente podrá ser igualada por “Operación Dragón”.
A diferencia de hoy las carteleras cinematográfica en la prensa sólo reproducen el cartel del film y la hora; antes se enfocaban en llamar la atención mediante el nombre del cine en grande, frases impactantes o citando al protagonista, ya que el público era seguidor de determinados actores al igual que en el presente.
Así mismo, el documento del cual extraemos esta información también nos permite conocer que el Autocine Río -tal y como señalo el cinéfilo antes- tenía una fuente de soda (esto era parte de la estructura de todos los autocines) que se publicitaba de la siguiente manera: 
Fuente de Soda Autocine Río. Venga, y disfrute de su película preferida. Cene aquí, con toda comodidad le servimos en su vehículo si así lo prefiere. Por los precios no se preocupe… todo esta rebajado! LA ADMINISTRACIÓN…
Ahora bien, eran los años 80 y el autocine a nivel mundial fue perdiendo su lugar privilegiado como espacio cultural –al igual que las salas de cine tradicional-, esto debido a la aparición de la tecnología que se hizo más personalizada como el caso del VHS y Televisión, donde la familia podía ver las películas desde la comodidad de su casa. Aunque no tenemos un testimonio directo de los propietarios del Autocine Río o de alguien que diga las razones de su cierre, solo podemos decir que el tiempo hace su trabajo y el Autocine Río apago sus cinematógrafos y dejó de funcionar aproximadamente en el año 1993 convirtiéndose en memoria , un espacio que durante los veinte años de su existencia propicio a los Corianos un espacio de encuentro de la familia, amigos y enamorados, un lugar donde bañarse con el séptimo arte bajo el cielo estrellado. Tengo la hipótesis qué se habrá denominado Autocine “Río” debido a que está ubicado cerca del “Río Coro”. Ya una vez clausurado el autocine su pantalla estuvo como testimonio durante varios años hasta que la intemperie y el tiempo la consumió, hoy en día sólo queda el terreno donde se estacionaban los autos para viajar en las imágenes proyectadas. 
Pero no todos los autocines desaparecieron, por el contrario muchos continuaron sus funciones hasta el presente, por ejemplo en EEUU, Alemania, Corea del Sur. Hoy en el año 2020 el autocine retorna en el mundo debido al distanciamiento social establecido por el Coronavirus. Es así que además de los países ya mencionados otros están reactivando o creando nuevos autocinema, entre ellos se encuentran España, Irán, Argentina, Colombia, México, Uruguay. Respecto a Venezuela, ya es noticia que un circuito de exhibición cinematográfica (comercial y privado) inaugurará tres autocines este año. ¿Cuánto tiempo tardará Coro en tener otro autocinema?
Creo que es necesario plantearse en pleno año 2020 la posibilidad de crear un autocine en Coro, esta ciudad desde los años 1920 ha tenido como habito la cultura cinemática, en la vida de los corianos ha estado el cine hasta el presente; el autocine fue una muestra de esa realidad aunque en los años 70-90 no habían tantos habitantes ni carros como ahora, y a pesar de la aparición de las diversas tecnologías (Tv, VHS, DVD, PC, internet); entonces podemos decir que “a los Corianos siempre le gustara la gran pantalla”. Ya veremos quienes serán los aventureros que se atrevan a traer al presente la magia del pasado. 

PD: Hasta el momento no encuentro fotografías u otras imágenes del autocine, si alguien tiene alguna agradezco facilitarla/La investigación continua: Memorias del Cinematógrafo Coriano.

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1. Drive-in theaters: a history from theirinception in 1933. Segrave, K. 2006.
2. El Autocine como fenómeno social durante el período 1959-1969 en el sector Metropolitano de Caracas, Venezuela. Estrella Gómez Molina/2013.




Luis Bautista
Es productor audiovisual, perteneció al colectivo cultural "Agua e' lluvia". Actualmente se desempeña como promotor de cultura en INCUDEF. Ha impartido talleres entorno a la producción documental. Obtuvo una Beca de Estímulo a la Creación Literaria por parte del CENAL en el 2018.

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